Adolfo Villagómez creció en Iztapalapa, en una familia de recursos limitados y con padres que apenas pudieron terminar la primaria. Hoy dirige una empresa pública con sede en Nueva York y enfrenta el reto de transformar uno de los negocios de flores y regalos más conocidos de Estados Unidos. Su historia no comenzó en grandes corporativos ni con una red de contactos privilegiada. Comenzó en una de las zonas más populares y pobladas de la Ciudad de México, donde desde joven tuvo claro que quería construir una vida con mayores oportunidades.
De Iztapalapa a la UNAM
Villagómez creció en un entorno donde continuar estudiando después de la primaria no era algo garantizado. Su madre incluso le explicó que ya no podía ayudarlo más porque ella tampoco sabía qué seguía después de ese nivel educativo.
Fue uno de sus maestros quien le recomendó estudiar ingeniería química. La elección terminó llevándolo a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde comenzó a buscar oportunidades laborales prácticamente desde que llegó a la universidad.
Uno de sus primeros grandes pasos profesionales llegó en DuPont México. Entró como practicante y posteriormente se incorporó al área de ventas. Al principio, los resultados no fueron buenos. Su jefe incluso le advirtió que debía mejorar rápidamente si quería conservar su lugar. La presión terminó convirtiéndose en un punto de inflexión.
Villagómez comenzó a hablar con los clientes, entender sus necesidades y descubrir que detrás de los números había una parte del negocio que realmente le apasionaba: encontrar soluciones y hacer crecer una empresa. Para cuando terminó la carrera, sus resultados de ventas se habían más que triplicado.
El salto que cambió su carrera
Después de la universidad llegó otro reto: estudiar un MBA en Estados Unidos. La idea parecía complicada. Apenas llevaba poco tiempo tomando clases de inglés y la maestría en Yale costaba alrededor de 100 mil dólares. Villagómez tenía algunos ahorros, pero necesitaba financiamiento y no contaba con una propiedad que pudiera utilizar como garantía. La solución llegó de una manera inesperada.
Uno de sus clientes en DuPont decidió respaldarlo y ofreció su propia casa como garantía para que pudiera obtener el crédito que necesitaba. Con sus ahorros, el préstamo, otro crédito y hasta la venta del automóvil de su esposa, logró reunir el dinero necesario para estudiar en Yale.
Ese esfuerzo abrió una nueva etapa. Después del MBA se incorporó a McKinsey, donde originalmente pensaba permanecer un par de años. Terminó quedándose 13.
De McKinsey a dirigir negocios millonarios
En 2014 llegó a Home Depot, donde comenzó a buscar algo que consideraba fundamental para su desarrollo profesional: tener responsabilidad directa sobre un negocio. La oportunidad llegó rápidamente. Como vicepresidente de la división de materiales de construcción, estuvo al frente de un negocio de alrededor de 5 mil millones de dólares que atravesaba varios trimestres de caída. Dos años después, los ingresos habían aumentado 20 por ciento.
Posteriormente pasó a dirigir la división de jardinería, con ingresos superiores a los 10 mil millones de dólares anuales. Más tarde fue nombrado presidente del negocio online y chief marketing officer de Home Depot, pese a reconocer que no tenía experiencia previa específica en comercio electrónico ni marketing. La respuesta que recibió de su jefe fue sencilla: tendría que aprenderlo. Y lo hizo. Durante cuatro años, la división digital que encabezaba más que duplicó sus ventas.
El reto de convertirse en CEO
En 2022 Villagómez dio otro giro a su carrera al aceptar la dirección de Progress Residential, compañía dedicada a comprar, remodelar y rentar viviendas.
Sin embargo, el cambio de condiciones económicas complicó el negocio. El aumento en las tasas de interés, los seguros y los impuestos a la propiedad redujo considerablemente los rendimientos, hasta convertir su trabajo principalmente en una tarea de reducción de costos. Villagómez decidió entonces buscar nuevamente un cambio. La oportunidad llegó en mayo de 2025, cuando se convirtió en CEO de 1-800-Flowers.com.
Una empresa que necesita volver a crecer
La llegada del mexicano a 1-800-Flowers.com ocurrió en un momento particularmente complejo para la compañía. La empresa, fundada en los años 80, había logrado convertirse en pionera del comercio electrónico y alcanzó ventas superiores a los 2 mil 200 millones de dólares en 2020. Sin embargo, posteriormente sus ingresos comenzaron a disminuir y la compañía registró pérdidas importantes.
El nuevo CEO llegó con la misión de detener esa caída y construir nuevamente una empresa enfocada en crecimiento, consumo y tecnología.
Su estrategia incluye mejorar la adquisición y conversión de clientes, aprovechar mejor la marca, incorporar inteligencia artificial y generar eficiencias dentro de la organización.
El cambio también implica transformar la manera en que opera la compañía. Villagómez plantea pasar de un modelo impulsado principalmente de manera manual a uno basado en tecnología e inteligencia artificial.
Una historia que comenzó en Iztapalapa
La historia de Adolfo Villagómez tiene una particularidad que va más allá del puesto que hoy ocupa. Entre Iztapalapa y la sede neoyorquina de una empresa pública existe una distancia enorme, no solamente geográfica, sino también en términos de oportunidades y circunstancias.
Pero su trayectoria muestra una constante: cada etapa representó un desafío distinto. Desde conseguir su primer empleo y aprender a vender, hasta encontrar la manera de financiar un MBA, asumir negocios de miles de millones de dólares y finalmente llegar a la dirección de una compañía que busca reinventarse.
Ahora, Villagómez enfrenta quizá uno de sus mayores retos profesionales: demostrar que la perseverancia, la creatividad, la disciplina y la capacidad de adaptarse pueden convertir una empresa en crisis en una organización preparada para crecer nuevamente.
La historia todavía no tiene desenlace. Pero sí tiene un punto de partida muy claro: Iztapalapa.




