Desde el Consejo de Desarrollo Económico Regional de Chihuahua Capital, Antonio Valadez ha participado en una agenda que busca trascender administraciones, intereses particulares y ciclos políticos para impulsar una ciudad más competitiva, ordenada y atractiva para vivir.
Hablar del crecimiento de Chihuahua implica hablar de inversiones, infraestructura, talento y empleo, pero también de algo menos visible y que puede resultar determinante para el futuro de una ciudad: la capacidad de sus distintos sectores para ponerse de acuerdo sobre hacia dónde quieren avanzar.
Esa es precisamente una de las tareas que Antonio Valadez ha asumido desde la presidencia del Consejo de Desarrollo Económico Regional de Chihuahua Capital (CODER), un espacio en el que convergen representantes del gobierno, iniciativa privada, academia y sociedad civil con el objetivo de construir una agenda común para el desarrollo de la ciudad.
Durante una conversación con Jorge Cruz Camberos en el podcast “Chihuahua, Corazón del Norte”, Valadez compartió su visión sobre los retos que enfrenta la capital, los proyectos que están transformando su infraestructura y la importancia de mantener una ruta de desarrollo que pueda trascender los cambios de administración.
CODER: una mesa para construir ciudad
Para Valadez, CODER no es un organismo encargado de ejecutar directamente los proyectos de la ciudad. Su función consiste en identificar, priorizar y acompañar aquellas iniciativas que pueden generar un impacto importante en la competitividad de Chihuahua y, posteriormente, encontrar a los actores que puedan llevarlas a la práctica.
En este consejo participan representantes del gobierno estatal y municipal, cámaras empresariales, clústeres, universidades, rectores y organizaciones de la sociedad civil. De acuerdo con Valadez, son más de 80 personas las que forman parte de este esfuerzo, lo que permite incorporar diferentes perspectivas a una misma conversación sobre el futuro de la ciudad.
“Somos parte de una ciudad, somos parte de un ecosistema y todos estamos trabajando en una mejor ciudad para vivir, una ciudad más competitiva, una mejor calidad de vida”, mencionó antonio valadez, presidente de coder
La construcción de esta agenda parte de estudios y mesas de trabajo en las que se identifican necesidades relacionadas con infraestructura, talento, agua, movilidad y desarrollo económico. A partir de ese análisis se determinan los proyectos que pueden tener mayor impacto y se busca que los diferentes sectores coincidan en su importancia.
Una de las características que destaca del modelo es que CODER no busca operar directamente las iniciativas. Su función es articular, dar seguimiento y encontrar a los llamados champions de cada proyecto, es decir, a quienes tendrán la responsabilidad de impulsar su ejecución desde las instituciones correspondientes.
Una agenda que busca sobrevivir a los cambios políticos
Uno de los problemas recurrentes en México es que cada cambio de administración puede traer consigo nuevas prioridades y, en algunos casos, el abandono de proyectos que habían sido considerados estratégicos para una ciudad.
“Porque uno de los grandes retos o males que ha tenido nuestro país es que cada tres años reinventamos la administración, aunque sea el mismo partido llegan, salen todos y llega gente nueva y quieren inventar de nuevo”, expresó jorge cruz camberos
Frente a esta situación, Valadez destacó la importancia del Pacto por el Desarrollo y la Prosperidad, una herramienta que busca generar compromisos de largo plazo entre quienes aspiran a ocupar cargos públicos y la sociedad organizada.
El pacto se construye a partir de mesas de trabajo en las que se identifican las necesidades más relevantes para la competitividad de Chihuahua. Posteriormente, los proyectos considerados prioritarios se presentan a los candidatos a la Presidencia Municipal y al Gobierno del Estado para que asuman compromisos públicos.
La intención es que, una vez que los candidatos lleguen al gobierno, exista una agenda previamente construida a la cual se pueda dar seguimiento, independientemente de los cambios políticos.
Para Valadez, esta continuidad permite reducir las ocurrencias y evitar que cada administración tenga que comenzar nuevamente desde cero. La visión de ciudad, bajo esta lógica, debe mantenerse por encima de los ciclos electorales.
El seguimiento de estos compromisos también se realiza mediante herramientas de inteligencia competitiva y mesas de trabajo en las que participan los responsables de los proyectos, así como autoridades estatales y municipales.
Infraestructura para acompañar el crecimiento
Durante la entrevista, Valadez identificó algunos proyectos que considera representativos de esta visión de largo plazo. Entre ellos mencionó el Fideicomiso de las Tres Presas, Chihuahua Futura y las obras de infraestructura vial que comienzan a transformar distintos puntos de la ciudad.
En particular, destacó los nuevos puentes y proyectos de movilidad que se han comenzado a materializar. Desde su perspectiva, estas obras no son resultado de decisiones aisladas, sino de necesidades que fueron identificadas previamente mediante estudios y procesos de planeación.
La infraestructura se convierte así en una condición indispensable para que Chihuahua pueda continuar creciendo. Una ciudad que busca atraer nuevas inversiones y fortalecer las empresas que ya están instaladas necesita contar con capacidad suficiente para atender las demandas de movilidad, energía, agua y servicios que acompañan ese crecimiento.
Pero también existe otro componente que resulta fundamental: evitar que el desarrollo ocurra de manera desordenada y procurar que las diferentes zonas de la ciudad puedan beneficiarse de las oportunidades que genera la actividad económica.
Competitividad significa también calidad de vida
Uno de los conceptos que más se repitió durante la conversación fue el de competitividad. Para Valadez, hablar de una ciudad competitiva no significa únicamente medir cuánta inversión logra atraer o cuántas empresas llegan a instalarse.
La competitividad también debe reflejarse en la vida cotidiana de las personas. Significa contar con empleos mejor remunerados, infraestructura adecuada, servicios eficientes, oportunidades educativas y condiciones que permitan a las familias desarrollar sus proyectos de vida.
En este sentido, Valadez señaló que el trabajo del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) representa una referencia importante para identificar fortalezas y áreas de oportunidad. A esto se suma la Plataforma de Inteligencia Competitiva, que permite observar cientos de indicadores y dar seguimiento a la evolución de la ciudad.
La disponibilidad de información es relevante porque permite que las decisiones de desarrollo partan de datos y no únicamente de percepciones. Para el presidente de CODER, esa capacidad de medir lo que ocurre en la ciudad es parte de la fortaleza del ecosistema empresarial de Chihuahua.
Agua, energía y talento: los retos que vienen
Si Chihuahua quiere mantener su ritmo de crecimiento durante los próximos años, todavía existen desafíos estructurales que deben resolverse. Valadez identifica entre ellos el agua, la infraestructura eléctrica y la disponibilidad de talento especializado.
El agua representa uno de los mayores retos para una ciudad ubicada en una región desértica y que, al mismo tiempo, pretende continuar atrayendo inversiones y expandiendo su actividad económica. Resolver este desafío será fundamental para garantizar que el crecimiento pueda sostenerse en el largo plazo.
La infraestructura eléctrica también adquiere una importancia creciente ante la llegada de nuevas inversiones y la transformación tecnológica de industrias como la automotriz. El avance de los vehículos eléctricos, por ejemplo, implica nuevas necesidades de infraestructura que deberán ser consideradas dentro de la planeación urbana y económica.
Sin embargo, existe un tercer factor que puede determinar el crecimiento futuro de Chihuahua: el talento.
“Necesitamos fortalecer mucho el talento de Chihuahua”, señaló Valadez, al explicar que no basta con atraer inversiones si la ciudad no tiene la capacidad de formar a las personas que esas empresas necesitarán.
El reto implica fortalecer la relación entre las instituciones educativas y el sector productivo para que la formación de técnicos, técnicos superiores universitarios y profesionistas responda cada vez mejor a las necesidades de la economía.
Del músculo industrial a la mentefactura
Chihuahua cuenta con una sólida tradición industrial. La industria automotriz, aeroespacial y metalmecánica forman parte de una estructura productiva que ha permitido al estado posicionarse como una de las regiones manufactureras más importantes del país.
Sin embargo, Valadez considera que la siguiente etapa del desarrollo tendrá que incorporar actividades de mayor contenido tecnológico y de conocimiento.
Durante los próximos 10 años, Chihuahua deberá avanzar hacia la llamada mentefactura, con mayor participación en áreas como diseño, ingeniería, tecnología e innovación.
La intención no es abandonar la manufactura, sino avanzar dentro de las cadenas de valor y generar actividades que produzcan mayor conocimiento y valor agregado desde Chihuahua.
Esta transición también representa una oportunidad para las nuevas generaciones, siempre que la ciudad consiga desarrollar las condiciones necesarias para que los jóvenes encuentren aquí oportunidades profesionales y personales.
El reto de que los jóvenes quieran quedarse
Para Valadez, el desarrollo del talento no termina cuando una persona obtiene un título universitario o una preparación técnica. El verdadero desafío consiste en generar las condiciones para que ese talento decida permanecer en Chihuahua.
La ciudad debe ofrecer oportunidades laborales, pero también espacios públicos, actividades culturales, deportivas y de entretenimiento que contribuyan a hacerla atractiva para las nuevas generaciones.
En este punto, la discusión sobre competitividad vuelve a conectarse con la calidad de vida. Una ciudad puede tener una economía dinámica y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para retener a sus jóvenes si no ofrece las condiciones que buscan para desarrollar sus proyectos personales.
Por ello, la formación de talento, la generación de empleo, la infraestructura, la movilidad y la oferta de ciudad deben entenderse como partes de un mismo ecosistema.
Chihuahua dentro de 10 años
Al imaginar cómo le gustaría ver a Chihuahua dentro de una década, Valadez plantea una ciudad que haya conseguido resolver algunos de sus principales desafíos estructurales y que pueda continuar creciendo de manera ordenada.
Visualiza una ciudad con mayor seguridad hídrica, infraestructura eléctrica suficiente para acompañar el desarrollo industrial, mejores condiciones de movilidad y una economía capaz de generar oportunidades para quienes viven en ella.
Pero también imagina una ciudad en la que las personas pasen menos tiempo dentro de sus vehículos, que contamine menos, que tenga una mayor cultura urbana y mejores espacios para el esparcimiento.
Su visión de competitividad, por lo tanto, no está separada de la calidad de vida. El objetivo final es que el crecimiento económico se traduzca en mejores condiciones para las familias y no únicamente en indicadores positivos de inversión o empleo.
Tres años después, una nueva etapa
Después de tres años al frente de CODER, Valadez reconoce que su paso por el organismo ha representado una experiencia de aprendizaje y una oportunidad para conocer de cerca los procesos mediante los cuales se toman decisiones que pueden definir el futuro de la ciudad.
También reconoce la importancia del trabajo colectivo. La participación de empresarios, rectores, funcionarios, organismos de la sociedad civil y equipos técnicos permite que los proyectos puedan avanzar con una visión institucional.
Ahora que se aproxima una nueva etapa en los organismos empresariales de Chihuahua y que Ernesto Hermosillo asumirá la presidencia de Desarrollo Económico del Estado de Chihuahua, Valadez asegura que mantiene su disposición para continuar colaborando.
Su mensaje refleja una idea que ha acompañado buena parte de su trayectoria: el desarrollo económico no pertenece a una persona ni a una institución, sino que requiere de la participación constante de quienes forman parte del ecosistema.
Una ciudad que aprende a construir acuerdos
La conversación entre Jorge Cruz Camberos y Antonio Valadez deja una reflexión que va más allá de CODER y de los proyectos particulares que actualmente están sobre la mesa.
El crecimiento de Chihuahua dependerá, en buena medida, de su capacidad para mantener una visión de largo plazo y evitar que cada cambio de administración implique comenzar nuevamente desde cero.
Agua, energía, infraestructura, talento, innovación y calidad de vida son desafíos que difícilmente pueden resolverse desde una sola institución. Requieren coordinación, información y continuidad.
Esa es precisamente la lógica detrás de una visión de ciudad: identificar lo que Chihuahua necesita, construir acuerdos alrededor de esas prioridades y encontrar a los actores capaces de convertirlas en proyectos.
Al hablar de “Chihuahua, Corazón del Norte”, Valadez hizo referencia a la gente que habita esta tierra, a su carácter, a su capacidad de trabajo y a la sociedad que ha construido.
En esa definición también puede encontrarse una de las claves para entender el futuro de Chihuahua. La competitividad no se construye solamente con inversiones, infraestructura o indicadores; se construye cuando una comunidad consigue ponerse de acuerdo sobre el lugar al que quiere llegar y mantiene el rumbo el tiempo suficiente para hacerlo realidad.
LEER MÁS: Corazón del Norte | “Más allá del dinero: el nuevo rol empresarial”
Únete a nuestro canal de WhatsApp y recibe las noticias más relevantes sobre sector empresarial, desarrollo económico y tendencias que impactan a Chihuahua directamente en tu celular.
https://chat.whatsapp.com/FOAvVNy6aQSJ5ZiXDQqbw3?mode=gi_t



