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Corazon del norte | “Más allá del dinero: el nuevo rol empresarial”

Por Jorge Cruz y Francisco Santini

Durante años, hablar de una empresa parecía reducirse a ventas, crecimiento, empleos y rentabilidad. Sin embargo, la conversación empresarial está cambiando. Hoy, cada vez cobra mayor relevancia una pregunta: ¿qué impacto tiene una empresa en la vida de las personas que trabajan en ella y en la comunidad que la rodea?

Ese fue uno de los ejes de la conversación entre Jorge Cruz y Francisco Santini, presidente de PERSE, en Corazón del Norte, un diálogo que puso sobre la mesa temas como salario digno, productividad, responsabilidad social, emprendimiento y las condiciones que necesita Chihuahua para construir mayores oportunidades.

Del empresario que recibe al empresario que aporta

Santini compartió parte de su trayectoria como emprendedor y empresario, así como el camino que lo llevó a involucrarse en organismos empresariales y posteriormente en temas de responsabilidad social.

Uno de los cambios de perspectiva más importantes fue entender que pertenecer a un organismo empresarial no solamente significa preguntar qué beneficios puede recibir una empresa, sino también qué puede aportar.

La responsabilidad social, explicó, tampoco debe confundirse con filantropía. Se trata de incorporar herramientas, objetivos y estrategias que permitan generar mejores condiciones para las personas y, con ello, producir un impacto que trascienda las paredes de una compañía.

De ahí surge la visión de PERSE: construir una comunidad de empresas que compartan prácticas y herramientas relacionadas con las personas, los salarios, la salud, la educación y la movilidad social.

El salario digno va más allá del sueldo

Uno de los temas centrales de la conversación fue el salario digno.

La discusión no se limita a incrementar un sueldo. Para Santini, las empresas necesitan conocer la realidad económica de sus colaboradores: dónde viven, cuánto gastan, cuáles son sus necesidades y qué posibilidades existen para mejorar sus ingresos sin poner en riesgo la viabilidad del negocio.

Aquí aparece otro concepto fundamental: productividad.

Pagar mejor no debería entenderse únicamente como un acto de buena voluntad. La empresa necesita encontrar mecanismos para producir más valor y compartir parte de ese crecimiento con sus trabajadores.

Bonos ligados a productividad, medición de resultados y mejores procesos pueden convertirse en herramientas para construir una relación donde gane la empresa y también gane el colaborador.

La discusión, entonces, deja de ser simplemente cuánto puede pagar una empresa y comienza a ser cómo puede volverse más productiva para tener capacidad de pagar mejor.

Primero hacia adentro

Otro de los planteamientos más relevantes del episodio es que la responsabilidad social empresarial debería comenzar dentro de la propia organización.

Antes de buscar solucionar problemas externos, las empresas tienen la posibilidad de revisar las condiciones de sus colaboradores: educación, salud, bienestar, desarrollo profesional y oportunidades para sus familias.

Esto puede traducirse en becas, facilidades para continuar los estudios, atención médica, apoyo psicológico o programas específicos de desarrollo.

Y hay una razón de fondo: una persona que mejora sus condiciones también puede mejorar las oportunidades de su familia.

En ese sentido, la empresa puede convertirse en un espacio de movilidad social.

“La empresa es un ecosistema que genera un cambio social.”

La frase resume buena parte de la conversación. Una empresa no existe aislada. Está formada por personas, familias y comunidades que interactúan diariamente con ella.

Los datos cuentan otra historia

Uno de los elementos que distingue la conversación es la importancia que Santini da a la información.

PERSE trabaja con indicadores específicos de familias que viven en polígonos de bajos ingresos de Chihuahua para conocer cómo se distribuye su gasto y cuáles son sus principales necesidades.

La medición contempla alimentación, vivienda, transporte, servicios y otros gastos que permiten observar de manera más cercana cómo viven los hogares.

Entre los datos compartidos durante el podcast aparece, por ejemplo, el gasto aproximado de ocho mil pesos en alimentos dentro de las familias estudiadas. También se habló de los costos de transporte, vivienda y servicios, elementos que permiten entender que el salario no puede analizarse de manera aislada.

El ingreso de una familia debe observarse frente al costo real de vivir.

Chihuahua necesita oportunidades, no solamente apoyos

Hacia el futuro, la conversación tomó una dirección todavía más amplia: ¿qué Chihuahua queremos construir durante los próximos diez años?

La respuesta de Santini apunta hacia una ciudad donde las personas puedan estudiar lo que les gusta, encontrar oportunidades laborales y alcanzar un ingreso que les permita crecer.

La idea no es depender permanentemente de apoyos económicos, sino construir las condiciones para que las personas puedan avanzar mediante su propio trabajo, preparación y capacidad.

“Yo no estoy a favor de que podamos estar viviendo bien en base a becas o en base a apoyos económicos, sino que la oportunidad que aproveche cada persona le dé la capacidad para subir hasta donde él quiera.”

Ese planteamiento conecta directamente con otro de los retos abordados en el podcast: convertir el emprendimiento y los oficios en verdaderas empresas.

Un carpintero, un plomero, un mecánico o cualquier persona que trabaja por su cuenta también puede ser empresario. El siguiente paso es ayudarle a formalizarse, contratar colaboradores, acceder a herramientas financieras y administrativas y tener posibilidades reales de crecimiento.

El reto también está en el gobierno

La conversación no dejó fuera al sector público.

Santini planteó la necesidad de contar con gobiernos profesionales, continuidad en las instituciones y especialistas capaces de mantener proyectos y servicios independientemente de los cambios políticos.

El punto de fondo es que cuando un servicio público no funciona adecuadamente, muchas veces las familias terminan pagando por resolverlo de manera particular.

Transporte, seguridad, agua y otros servicios representan costos que impactan directamente el bolsillo de los ciudadanos.

Por eso, la competitividad de una ciudad no depende únicamente de sus empresas. También requiere instituciones capaces de responder a las necesidades de quienes viven y trabajan en ella.

El futuro también necesita nuevos empresarios

La conversación cerró con otro desafío: mejorar la percepción y la comunicación alrededor del empresariado.

En Chihuahua existe una percepción positiva hacia los empresarios, pero también una oportunidad para comunicar mejor lo que las empresas están haciendo.

Las nuevas generaciones, además, buscan organizaciones cuyos valores coincidan con los propios. Ya no se trata solamente de conseguir un empleo, sino de encontrar espacios donde exista propósito, integridad, preocupación por las personas y responsabilidad con el entorno.

Y quizá ahí está uno de los mayores retos para Chihuahua: que ser empresario vuelva a ser una aspiración, pero una aspiración ligada no solamente al éxito económico, sino también a la capacidad de generar oportunidades para otros.

Una ciudad que crece cuando su gente puede crecer

La conversación entre Jorge Cruz y Francisco Santini deja una idea clara: el desarrollo empresarial y el desarrollo social no tienen por qué caminar por separado.

Una empresa productiva puede pagar mejores salarios. Un trabajador con mejores condiciones puede mejorar la vida de su familia. Una familia con mayores oportunidades puede generar movilidad social. Y una ciudad con empresas fuertes, ciudadanos preparados e instituciones profesionales puede construir un crecimiento más sostenible.

El reto para Chihuahua no parece estar únicamente en crear más empresas, sino en conseguir que las que ya existen y las que están por nacer tengan la capacidad de crecer, generar empleo, elevar la productividad y convertirse en espacios donde las personas también puedan crecer.

Porque al final, hablar del futuro empresarial de Chihuahua también significa hablar del futuro de quienes todos los días hacen funcionar sus empresas.

LEER MAS: Corazon del norte| René Espinosa: “Chihuahua no puede dormirse en sus laureles”

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