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Donde el turismo también se convierte en oportunidad para los rarámuris

Una plaza que acerca las artesanías a quienes visitan el Parque Barrancas

En Parque Barrancas, el paisaje es apenas una parte de la experiencia. Entre los miradores, las actividades de aventura y las vistas de la Sierra Tarahumara, existe otro espacio que permite acercarse a una de las expresiones más importantes de la región: las artesanías elaboradas por manos rarámuri.

La plaza comercial del parque cuenta con espacios destinados a la venta de prendas y artesanías, de los cuales 26 son gratuitos y exclusivos para integrantes del pueblo rarámuri. Esto significa que los visitantes no solamente encuentran productos hechos en la región, sino que tienen la posibilidad de adquirirlos directamente en un espacio diseñado para facilitar su comercialización.

La importancia de estos lugares va más allá de una compra. Para quienes elaboran las piezas, tener un punto de venta dentro de un destino con flujo constante de turistas representa una oportunidad para mostrar su trabajo, generar ingresos y mantener viva una tradición que pasa de generación en generación.

Un espacio que también transforma la experiencia de vender

La creación de estos espacios significó un cambio importante para las personas que durante años comercializaron sus artesanías en condiciones menos favorables. En 2020, una artesana rarámuri que llevaba décadas vendiendo en la zona contó que antes no tenía un lugar adecuado para proteger sus productos de la lluvia y que algunas piezas incluso podían caer al barranco. Con la plaza comercial, encontró un sitio digno para trabajar y ofrecer sus creaciones a los visitantes.

Hoy, la relación entre turismo y comunidad también se refleja en el empleo. De acuerdo con información del Gobierno del Estado, 90% de la plantilla laboral del parque es local y 33% corresponde a integrantes de la comunidad rarámuri. Además, el parque ha generado oportunidades en áreas como atención al visitante, guías y mantenimiento, ampliando el impacto económico del turismo más allá de la venta de artesanías.

El beneficio tampoco termina en quienes trabajan directamente dentro del parque. El Departamento de Enlace Comunitario ha canalizado apoyos a comunidades como Mogótavo, Bacajípare, Huitosachi y otras localidades de la región, mientras que también se facilita el traslado de artesanías elaboradas por comunidades como Repechique para que puedan llegar al parque y ponerse a la venta.

Comprar también puede ser una forma de conocer Chihuahua

Cuando un visitante se lleva una pieza rarámuri, no solamente adquiere un recuerdo de su viaje. También se lleva una pequeña parte de una historia, de un conocimiento y de una identidad que continúa encontrando nuevas formas de llegar al mundo.

Por eso, recorrer los puestos de artesanías de Parque Barrancas puede convertirse en una de las paradas más significativas del viaje. Mirar, preguntar, conocer quién elaboró una pieza y comprar directamente en los espacios establecidos permite que la experiencia turística tenga un impacto más cercano en quienes forman parte de este territorio.

Parque Barrancas demuestra que el turismo puede ser mucho más que una actividad de entretenimiento. Cuando los visitantes llegan, consumen local y conocen el trabajo de las comunidades, el viaje también puede convertirse en una oportunidad para que la cultura rarámuri encuentre nuevos caminos para permanecer, crecer y ser valorada.

LEER MAS: Vuela en el Parque Barrancas del Cobre: la experiencia extrema que tienes que vivir al menos una vez en Chihuahua

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