Por Jorge Cruz Camberos
Un joven termina ingeniería en Parral. Se gradúa, hace su maleta y se va a Chihuahua o Juárez porque ahí encuentra el trabajo que en su ciudad no existe. Y ahí hay algo que no cuadra.
Parral está formando talento para que otras ciudades lo aprovechen. Durante años hemos pensado que desarrollar Parral significa llevarle maquiladoras y tratar de replicar el modelo de Chihuahua o Juárez. Creo que estamos viendo el problema al revés. Parral ya tiene vocación. Lo que necesita es llevarla al siguiente nivel.
Es la capital económica del sur del estado. Una región minera, ganadera, forestal y turística que todos los días utiliza Parral para comprar, estudiar, atenderse, hacer negocios y conectarse. La oportunidad está en agregar valor a lo que ya existe.
Hoy desde Parral se mueve ganado hacia Estados Unidos. ¿Por qué no procesar una mayor parte aquí y exportar productos de mayor valor?
Tenemos actividad minera alrededor de toda la región y jóvenes estudiando ingeniería, minería y metalurgia. ¿Por qué no convertir a Parral en un gran centro de proveedores, tecnología y servicios para la minería?. Y el turismo está creciendo al grado de que, durante las Jornadas Villistas, la ocupación hotelera se acerca al límite. Eso no es un problema. Es una señal para invertir.
Hay que atrevernos a soñar
Hay proyectos que resuelven el presente y otros que pueden cambiar el mapa económico de una región. Uno de esos sueños debería ser pensar, a largo plazo, en un corredor carretero de doble calzada Durango–Parral–Chihuahua. Imaginen lo que significaría.
Conectar de manera mucho más eficiente el puerto de Mazatlán con Parral y Chihuahua, atravesar el corazón del estado y darle salida hacia la frontera con Estados Unidos.
Parral dejaría de verse como una ciudad alejada del gran corredor industrial del norte y podría convertirse en una pieza de conexión entre el Pacífico, el sur de Chihuahua, Chihuahua capital y la frontera. No es un proyecto para mañana. Requeriría años, inversión y estudios serios. Pero las regiones también se construyen imaginando infraestructura que hoy parece demasiado grande.
El mejor Parral posible
Parral no necesita inventarse una economía. Ya tiene ganado. Tiene minería. Tiene madera. Tiene turismo. Tiene universidades. Y, sobre todo, tiene talento. La siguiente etapa consiste en transformar más, agregar más valor y lograr que una mayor parte de la riqueza que genera todo el sur se quede en el sur.
Porque desarrollar Chihuahua no significa hacer que todas nuestras ciudades se parezcan. Significa encontrar aquello en lo que cada región puede ser extraordinaria. Parral no necesita convertirse en Chihuahua ni en Juárez. Necesita convertirse en el mejor Parral posible.
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