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De un local de 6 metros a 265 tiendas: la historia de Mobo en 8 puntos

De la tiendita de 6 metros a 265 puntos de venta: la historia de Mobo

En 2001, cuando un teléfono celular todavía era más lujo que herramienta cotidiana, Alberto Cohen tenía 24 años y un préstamo de su papá para abrir un local de seis metros cuadrados en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Ahí empezó a vender, al mayoreo, clips para el cinturón, cargadores y fundas para celular. Más de dos décadas después, esa tiendita se convirtió en Mobo, una de las marcas más grandes de accesorios para smartphones en México, con cerca de 265 puntos de venta en unas 80 ciudades del país.

De importador a marca propia

Cohen había viajado a China en busca de proveedores y comenzó a traer a México productos genéricos: clips, cargadores con cable incluido y fundas negras para el cinturón. Para 2003 ya vendía también pantallas de repuesto para los Nokia, que se rompían con facilidad. Pronto se dio cuenta de que sus clientes preferían productos con una marca detrás, así que le pidió a su proveedor de Hong Kong que lo ayudara a bautizar la línea. El proveedor propuso Mobo, un nombre sin significado particular pero que, según él, sonaba como una marca reconocida de rines para auto. Así nació la marca que hoy domina buena parte de los mostradores de accesorios en el país.

El salto del mayoreo a la tienda propia

Durante su primera década, Mobo creció como mayorista: vendía a quioscos, islas de centro comercial y comercios independientes, y más adelante también a cadenas como Oxxo, Sanborns y Coppel. Para 2012 ya operaba 30 sucursales, pero Cohen empezó a inquietarse: su negocio dependía de un puñado de grandes compradores, y perder a cualquiera de ellos podía poner en riesgo a toda la empresa. La respuesta fue abrir sus propias tiendas. Las primeras seis Mobo Shop llegaron en octubre de 2012, pensadas para un mercado que Cohen imaginaba de unas 30 tiendas en todo el país. Se quedó corto: entre 2012 y 2018 la empresa abrió cerca de 240 tiendas propias, incluyendo 80 solo en 2016. El crecimiento obligó a profesionalizar la operación —de gerentes a directores— y a convencer, plaza por plaza, a los grupos de centros comerciales de abrirle sus puertas. Hoy, alrededor de nueve de cada diez tiendas Mobo están dentro de un centro comercial, y la marca incluso aprovechó los locales que dejó vacíos la salida de Mexicana de la Terminal 1 del AICM para instalarse en aeropuertos, donde hoy tiene 19 sucursales.

Un mercado que ya no crece como antes

El negocio de los accesorios enfrenta hoy un contexto distinto al que impulsó su expansión. Según datos de The Competitive Intelligence Unit, los mexicanos tardan cada vez más en cambiar de celular: el ciclo promedio de reemplazo ronda ya los dos años y dos meses, unos dos meses más que en 2021. Cohen lo explica de forma simple: sin novedades relevantes en los teléfonos, la gente extiende la vida de sus equipos y, con ello, la de sus fundas. A esto se suma que varios productos que durante años fueron indispensables perdieron relevancia: los cargadores se estandarizaron hacia USB-C y los soportes para auto compiten ahora con sistemas como Apple CarPlay. La competencia también se ha vuelto más dura, con jugadores como Belkin —que abrió su propio canal de e-commerce en México en 2024— y la española La Casa de las Carcasas, que ya suma más de 170 tiendas en el país. Y como si fuera poco, el motor inmobiliario que sostuvo la expansión de Mobo también cambió de ritmo: la construcción de nuevos centros comerciales cayó a una tercera parte de lo que se construía en 2021, y el mercado migra hacia lifestyle centers más pequeños y conceptuales, en lugar de los grandes fashion malls de antes.

El siguiente capítulo: crédito, refurbished y menos SKUs

Frente a ese panorama, Mobo está apostando por diversificarse más allá de fundas y cargadores. Alrededor del 80% de sus utilidades ya provienen de productos de marca propia, y la estrategia actual es reducir el número de referencias para concentrarse en las categorías más rentables, encabezadas por fundas y vidrios templados. La empresa también vende teléfonos Samsung y iPhone refurbished, y desarrolla Mobo Fácil, un modelo de venta de celulares a crédito pensado para ciudades de entre 60 mil y 100 mil habitantes, donde el financiamiento para este tipo de compras suele ser escaso. Actualmente operan 23 tiendas de este formato, apoyadas en inteligencia artificial para calibrar el riesgo crediticio, con planes de sumar ocho más este año y llegar a unas 100 en los próximos cuatro o cinco años.

Cuando Cohen abrió su primer local, tener celular todavía era un privilegio; hoy México tiene más de 100 millones de usuarios y se venden cerca de 35 millones de smartphones al año. Pero un mercado más grande no es necesariamente uno más fácil: los ciclos se alargaron, la competencia creció y algunos accesorios dejaron de ser indispensables. Para Mobo, el reto ya no es solo vender más fundas, sino inventar nuevas formas de seguir siendo relevante alrededor del teléfono.

Fuente: Whitepaper.mx, con datos de INEGI, The Competitive Intelligence Unit y CBRE México.

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