Top 5 Esta semana

Conoce nuestra revista impresa

Entre el gasolinazo y el “chambismo”: las confesiones de Alejandro Domínguez

Una vida que empezó “accidentalmente” en la política

Durante el podcast del tercer episodio de Diálogos por Chihuahua con el ingeniero Jorge Treviño, presidente de Coparmex Chihuahua y el licenciado Gabriel Trevizo, vicepresidente de Coparmex Chihuahua, el invitado fue Alejandro Domínguez quien comentó que no nació en una familia de políticos. Hijo de comerciantes, con padres que estudiaron hasta sexto de primaria, su historia inicia lejos de los círculos del poder. Fue en el bachillerato cuando, casi por accidente, terminó al frente de la sociedad de alumnos. “No lo estoy preguntando, te lo estoy diciendo”, le dijo el director cuando le asignó el cargo. Ahí comenzó todo.

Con el tiempo, esa experiencia improvisada se convirtió en una carrera política de más de tres décadas. Hoy es diputado federal por el VIII Distrito y dirigente estatal del PRI en Chihuahua, dos “cachuchas” que —reconoce— implican responsabilidad y equilibrio.

“Yo al PRI le debo mucho”

En un momento donde la movilidad partidista es cada vez más común, Domínguez presume algo que considera cada vez más raro: coherencia. Militante del PRI desde joven, ha permanecido en el mismo partido pese a derrotas, crisis y reconfiguraciones del mapa político.

Su postura es clara y directa:

“De los que se han ido a otros partidos, muchos se van por el chambismo: buscan dónde acomodarse para tener una chamba”.

Para él, cambiar de partido por conveniencia debilita la institucionalidad. Sostiene que los partidos se transforman desde dentro, no saltando a otra trinchera. Y aunque reconoce errores en el PRI, insiste en que su permanencia responde a convicción, no a cálculo.

Autocrítica sin rodeos

No todo es defensa partidista. Domínguez también habló de los momentos que le pesan.

Uno de ellos: el gasolinazo.
“Creo que fue un error”, admitió, señalando que no se previó correctamente el impacto social y político de la decisión.

También reconoce que en 2013, cuando compitió internamente por una candidatura a la alcaldía, le faltó arrojo. “Debí levantar más la mano”, dijo, aceptando que en política no basta con ser institucional: hay que pelear las oportunidades.

LEER MÁS: Santiago De la Peña: el operador que ya juega en otra liga

Centralismo y advertencia al país

Desde su rol legislativo, fue crítico del modelo federal actual. Señaló la falta de inversión en infraestructura carretera, la desaparición de fondos para seguridad municipal y la reducción de recursos para universidades públicas.

Su diagnóstico es contundente: el centralismo está afectando directamente a estados como Chihuahua. Y aunque aclara que no está en contra de los programas sociales, cuestiona su efectividad cuando no vienen acompañados de servicios de salud, educación o infraestructura.

Educación: el verdadero motor

Para Domínguez, la educación es el gran igualador social. Hijo de padres que no pudieron estudiar más allá de primaria, considera que el acceso a la formación profesional fue su herramienta de movilidad.

Sin embargo, advierte que México está perdiendo terreno en inversión educativa, ciencia y desarrollo tecnológico. Reducir matemáticas en educación básica mientras el mundo habla de inteligencia artificial, dice, es una contradicción que puede salir cara.

¿Hasta cuándo en el PRI?

Entre risas, contó que un amigo tiene una apuesta: que terminará en Morena en 2027. Él responde con seguridad que no.

No comparte la ruta que —según su visión— está tomando el país. Y aunque reconoce que ningún partido es perfecto, insiste en que la política necesita convicciones más allá del momento.

Alejandro Domínguez no evade las críticas, acepta errores y lanza señalamientos fuertes. Pero, sobre todo, deja una frase que resume su visión de la política actual: el problema no es cambiar de partido; el problema es hacerlo por conveniencia.

Y en tiempos donde la ideología parece negociable, esa postura —para bien o para mal— marca diferencia.