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La casa frente a la Catedral que volvió a recibir viajeros

En el Centro Histórico de Chihuahua hay una casa que durante décadas ha permanecido prácticamente fuera de la vida cotidiana de la ciudad. Fue construída en el siglo XIX, perteneció al general Ángel Trías y atravesó distintos usos hasta quedar subutilizada durante cerca de cinco décadas.

Frente a la Catedral, aquella propiedad terminó convirtiéndose en algo más que un edificio antiguo. La antigua Casa Trías, ubicada en Victoria 202, fue recuperada y transformada en el Central Hotel Boutique, un proyecto que encontró en el patrimonio arquitectónico una oportunidad para crear una experiencia turística.

La historia del inmueble mostraba que conservar un edificio histórico no necesariamente significaba mantenerlo inmóvil. También significó devolverlo a la ciudad, darle un nuevo propósito y permitir que quienes llegan a Chihuahua puedan habitarla, aunque fuera por unos días, una parte de su pasado.

Una casa que había sobrevivido a varias épocas

La Casa Trías fue construida hacia mediados del siglo XIX y perteneció originalmente al general Ángel Trías. Su arquitectura reflejó parte de las condiciones que rodeaban a Chihuahua en aquella época.

De acuerdo con la historia difundida por el propio hotel, algunos elementos de la fachada, como los soportes de acero de las puertas y la configuración de las ventanas, habían cumplido también una función de protección ante posibles ataques.

Con el paso de los años, la propiedad había cambiado de uso. Incluso había funcionado como bodega de telas antes de quedar prácticamente abandonada durante décadas. El tiempo había dejado huella y el inmueble había llegado a una etapa en la que su deterioro amenazaba con convertirlo simplemente en otro edificio olvidado del Centro Histórico.

La recuperación comenzó en 1997, cuando Jaime Creel, empresario y filántropo de la familia Terrazas, adquirió la propiedad con la intención de rescatarla y devolverle valor. La idea fue darle una nueva vida sin desprenderla de aquello que la hacía especial: su historia; ahí comenzó con la transformación.

Restaurar sin borrar las huellas del tiempo

La Casa Trías no pertenece a una sola época arquitectónica. Su estructura fue conservado acentos neoclásicos y posteriormente le incorporaron elementos Art Déco, haciendo que el inmueble tenga un registro de las diferentes etapas que había vivido la ciudad.

El proyecto de recuperación fue desarrollado por DUA Desarrollos Urbanos y Arquitectónicos, con Gastón René Fourzán Fierro como arquitecto a cargo y Elizabeth Gómez Coello en el interiorismo. La intervención había buscado algo fundamental: adaptar el edificio para recibir huéspedes sin borrar su esencia.

Para lograrlo, algunos de los nuevos elementos necesarios para convertir una casa antigua en hotel fueron planteados de tal manera que pudieran retirarse posteriormente sin afectar de forma irreversible la estructura original. Era una decisión que iba más allá del diseño. La intención fue que la casa pudiera seguir existiendo para las siguientes generaciones.

El patio central fue otro de los grandes protagonistas. La vivienda original también organizada alrededor de ese espacio, con habitaciones que se relacionaban con él, y esa característica fue recuperada como parte central del concepto del hotel.

El resultado fue una mezcla deliberada: muros y elementos históricos convivían con iluminación, mobiliario, baños, cocinas y servicios contemporáneos. La casa dejo de ser únicamente un inmueble antiguo. Había comenzado a funcionar nuevamente. 

Once habitaciones para volver a habitar la historia

La ubicación terminó de completar la experiencia. El inmueble se encuentra frente a la Catedral, a unos pasos de la Plaza de Armas y en pleno Centro Histórico. La Guía Michelin destacó precisamente su localización, fue señalada la Casa Trías como la finca completa más antigua de la ciudad.

El Central Hotel Boutique integrado 11 habitaciones, cada una nombrada en honor a un poeta, una decisión relacionada con el interés de Jaime Creel por la poesía y la literatura pero el proyecto había buscado que la experiencia no terminara al cerrar la puerta de la habitación.

La terraza ahora ofrece una perspectiva privilegiada de la Catedral. El bar y el restaurante El Poeta incorpora la gastronomía como otro elemento para acercar al visitante al territorio. La propuesta culinaria cuenta con una inspiración en la Sierra Tarahumara y en la diversidad de climas y ecosistemas de Chihuahua.

Así, el visitante puede llegar, hospedarse, comer, observar la arquitectura y salir caminando directamente hacia algunos de los principales espacios del Centro Histórico. La ciudad se convierte en parte del hotel; el hotel, a su vez, se convierte en una puerta de entrada a la ciudad.

El patrimonio también podía convertirse en experiencia

La historia de la Casa Trías tiene una lección que va más allá de la hotelería. Durante años, la conversación sobre los edificios históricos ha estado relacionada principalmente con conservación, restauración y patrimonio pero proyectos como el Central Hotel Boutique ha mostrado otra posibilidad: que un inmueble histórico pueda integrarse nuevamente a la economía y a la vida cotidiana sin perder aquello que lo hacía único. La recuperación de esa propiedad que permaneció subutilizada durante décadas y ahora genera una actividad constantemente, creando un espacio de hospedaje, gastronomía y encuentro. Además de convertirse en una arquitectura que muestra la parte de la experiencia turística.

Para un visitante, dormir en una construcción del siglo XIX seguramente significa algo distinto a hospedarse en un edificio contemporáneo. Cada muro, patio, ventana y elemento arquitectónico forma parte de una historia que comenzó mucho antes de su llegada. Esa diferencia puede hacer precisamente el valor.

Una nueva vida para la historia

Chihuahua tiene frente a su Catedral una propiedad que sobrevivió a transformaciones, cambios de uso y décadas de abandono. En lugar de desaparecer o convertirse únicamente en una pieza de museo, la Casa Trías había encontrado una tercera posibilidad: seguir viviendo.

El Central Hotel Boutique demostró que conservar patrimonio también significa generar nuevas experiencias, atraer visitantes y darle actividad económica a una zona histórica. Esa idea abre una conversación mucho más amplia para la ciudad. ¿Qué otros edificios históricos pueden recuperar una función contemporánea? ¿Cuántas propiedades pueden convertirse en hoteles, restaurantes, galerías, espacios culturales o experiencias capaces de generar valor sin perder su identidad? Porque el turismo no siempre necesita construir algo nuevo para crecer.

A veces, una de sus mayores oportunidades es encontrarse en aquello que la ciudad tiene.

La Casa Trías paso más allá de ser una propiedad del siglo XIX a convertirse nuevamente en un lugar habitado. Ya no solamente ha contado la historia de quienes habían vivido ahí: también comenzó a formar parte de la historia de quienes ahora llegan ahí..

Quizá ese ha sido el mayor acierto del proyecto, más allá de convertir la historia en una pieza intocable, es darle una nueva vida para que pueda seguir siendo parte del presente.

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