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El verdadero reto está en prolongar la estancia

El turismo puede generar más valor cuando una ciudad convierte cada visita en consumo, experiencias y razones para prolongar la estancia.

El turismo suele medirse a partir del número de visitantes que llegan a una ciudad, pero ese indicador cuenta solamente una parte de la historia. Para una economía local, quizá sea más importante saber cuánto tiempo permanece cada visitante, cuánto consume, qué experiencias realiza y qué tan probable es que regrese. Conseguir que un turista extienda su estancia una noche no es únicamente una victoria para un hotel; puede significar una cena adicional, una visita cultural, una compra, un recorrido, mayor ocupación de servicios y más ingresos para empresas locales. Por eso, la pregunta de cómo lograr que el visitante se quede un día más debería formar parte de una conversación mucho más amplia sobre competitividad y desarrollo económico.

El turismo se construye conectando lo que ya existe

Chihuahua también ha comenzado a consolidarse como un epicentro para la conversación nacional e internacional sobre economía, innovación y desarrollo. La realización de la Conferencia Global del TCI puso al estado en el mapa de la atracción de inversión y las estrategias de competitividad territorial, al reunir a especialistas y representantes de distintas regiones del mundo para hablar sobre cómo construir ciudades y territorios capaces de competir en una economía cada vez más conectada.

A esta conversación se sumó la visita de Peter Zeihan, reconocido analista geopolítico, quien llevó a Chihuahua una lectura sobre las transformaciones económicas, demográficas y comerciales que están redefiniendo a Norteamérica. Su presencia permitió colocar al estado dentro de una discusión mucho más amplia: qué significa estar en la frontera de una de las regiones productivas más importantes del mundo y cómo aprovechar la oportunidad que representa la relocalización de cadenas de suministro.

También el congreso de IAM —Artificial Intelligence Mexico— abrió otro espacio para posicionar a Chihuahua como punto de encuentro alrededor de la inteligencia artificial, la tecnología y las nuevas capacidades que demandará la economía. Estos eventos muestran que el estado no solamente busca atraer inversión, sino también atraer conocimiento, especialistas, conversaciones y comunidades que pueden acelerar su transformación.

Pero el dinamismo de Chihuahua no ocurre únicamente en los espacios empresariales o tecnológicos. La identidad del estado también se construye desde sus equipos deportivos, con los Caudillos y los Dorados como referentes que generan comunidad, orgullo y una conexión distinta con las ciudades. A ello se suma el trabajo de la OFECH, que acerca la música y la cultura a públicos diversos y fortalece la oferta artística de la entidad.

Está también la Feria de Santa Rita, uno de los grandes puntos de encuentro del calendario chihuahuense, donde convergen entretenimiento, gastronomía, cultura, tradición y actividad económica. En conjunto, estos eventos y espacios cuentan una misma historia: Chihuahua puede ser epicentro no sólo de inversión y negocios, sino también de conocimiento, deporte, cultura y experiencias capaces de hacer que más personas quieran mirar, visitar y permanecer en el estado.

La estrategia de ciudad necesita al sector privado

Uno de los principales retos para desarrollar una estrategia turística efectiva es superar la idea de que el turismo pertenece exclusivamente al gobierno. La autoridad puede promover un destino, mejorar infraestructura y coordinar políticas públicas, pero la experiencia del visitante se construye en muchos otros lugares. Comienza desde el inicio de la reservación del avión, la conectividad hacia esta ciudad, la reservación del hotel, continúa en el traslado, se transforma en una comida, pasa por un espacio público, llega a una actividad cultural y termina, muchas veces, en una recomendación, aquí es importante recalcar la importancia de las recomendaciones que tiene el turista, al buscar incluso lugares de la capital o personas que le hayan recomendado ciertos espacios públicos recreativos entre otros.

Por eso, una verdadera estrategia de ciudad requiere coordinación entre hoteles, restaurantes, operadores turísticos, comercios, recintos, empresas, instituciones educativas, organismos empresariales y autoridades. Cada sector tiene una parte de la experiencia y puede contribuir a que el visitante encuentre más razones para permanecer. El hotel puede recomendar actividades; el restaurante puede convertirse en un atractivo por sí mismo; los operadores pueden diseñar rutas; los recintos pueden incorporar experiencias locales a sus eventos; las empresas pueden ofrecer a sus visitantes una agenda que vaya más allá de sus instalaciones.

La coordinación también permite crear productos que individualmente serían difíciles de desarrollar. Un congreso puede convertirse en una oportunidad para ofrecer experiencias gastronómicas y culturales; un festival como el del Cuulinaria, o el Festival de Cine Chihuahua (FECCH), puede conectarse con hoteles y restaurantes; una ruta turística puede integrar comercio local y productores regionales. Cuando las empresas dejan de verse como actores independientes y comienzan a entenderse como parte de una misma experiencia, la ciudad puede aumentar su capacidad para capturar el gasto del visitante.

Medir el tiempo también es medir competitividad

La estrategia turística necesita indicadores que permitan saber si realmente está generando valor. El número de visitantes sigue siendo importante, pero no es suficiente. Una ciudad que recibe muchos turistas durante unas horas puede generar menos derrama que otra con menor afluencia, pero con visitantes que permanecen varios días y consumen diferentes servicios.

Por eso, además de medir llegadas, sería conveniente observar variables como la estancia promedio, el gasto por visitante, la ocupación hotelera, el consumo en restaurantes y comercios, la participación en actividades culturales y recreativas y la tasa de regreso. También resulta relevante conocer qué experiencias motivaron al visitante a extender su estancia. Esa información permitiría identificar qué productos turísticos tienen mayor capacidad para generar valor y cuáles necesitan mejorar para generar un plus al visitante.

La pregunta de “¿cómo hacer que se quede un día más?” puede convertirse así en una herramienta para diseñar política pública. Si una ciudad descubre que sus visitantes quieren actividades nocturnas, puede fortalecer esa oferta. Si identifica que los turistas de negocios tienen pocas opciones para aprovechar sus horas libres, puede desarrollar experiencias de corta duración. Si observa que muchas personas llegan por un evento pero abandonan la ciudad inmediatamente después, puede crear incentivos y productos que prolonguen su permanencia.

Una ciudad atractiva para el visitante también debe funcionar para sus habitantes

Existe una condición que ninguna estrategia turística debería ignorar: la ciudad que busca atraer visitantes debe ser, antes que nada, una ciudad en la que sus propios habitantes quieran vivir. La calidad del espacio público, la seguridad, la movilidad, la iluminación, la limpieza, la oferta cultural y la actividad comercial no son solamente elementos turísticos. Son componentes de calidad de vida que terminan influyendo directamente en la percepción del visitante.

Esto convierte al turismo en una oportunidad para mejorar la ciudad completa. Un espacio público recuperado puede convertirse en un lugar de convivencia para los residentes y, al mismo tiempo, en un atractivo para quienes llegan de fuera. Una zona comercial activa puede fortalecer a los negocios locales y ofrecer una experiencia urbana. Una agenda cultural permanente puede generar identidad entre los habitantes y crear nuevas razones para que el visitante permanezca.

La diferencia está en que las inversiones no se diseñen exclusivamente para el turista. Cuando una ciudad mejora para quienes viven en ella, generalmente también mejora su capacidad para recibir a quienes la visitan.

Chihuahua tiene los activos; el reto es construir las conexiones

Chihuahua cuenta con elementos suficientes para desarrollar una estrategia turística basada en experiencias. Su gastronomía, historia, cultura, tradición ganadera, industria, vino, naturaleza y oferta de aventura representan activos que pueden integrarse en una narrativa mucho más amplia. El desafío no necesariamente consiste en inventar nuevos atractivos, sino en construir conexiones entre los existentes y facilitar que el visitante los descubra.

Un visitante que llega por negocios puede encontrar una experiencia gastronómica; quien llega por gastronomía puede interesarse por la historia y la cultura; quien participa en un congreso puede extender su estancia para conocer un destino cercano; quien visita Chihuahua Capital puede encontrar razones para continuar su viaje hacia otros municipios. Cada conexión representa una posibilidad de aumentar el tiempo de permanencia y distribuir la derrama económica entre más empresas y comunidades.

Esto requiere información accesible, productos turísticos comercializables, horarios compatibles, transporte, señalización, infraestructura y una coordinación que permita que las diferentes piezas funcionen como parte de un mismo sistema. La promoción por sí sola no puede resolverlo. Si una ciudad logra atraer al visitante pero no puede ofrecerle qué hacer después, la oportunidad económica se pierde.

La noche adicional como estrategia de desarrollo económico

Lograr que un visitante se quede una noche más parece una meta pequeña frente a los grandes objetivos de una política turística. Sin embargo, puede convertirse en una de las métricas más útiles para entender qué tan bien una ciudad está aprovechando sus capacidades. Una noche adicional significa más consumo y, por lo tanto, más actividad para hoteles, restaurantes, comercios, operadores, transportistas, espacios culturales y proveedores locales.

Pero el beneficio más importante puede estar en lo que ocurre después. Un visitante que encuentra suficientes razones para prolongar su estancia también tiene más posibilidades de conocer la ciudad, recomendarla y regresar. La primera visita deja de ser una transacción aislada y comienza a convertirse en una relación con el destino.

Ahí está la verdadera oportunidad para Chihuahua y para cualquier ciudad que quiera competir por turismo en un mercado cada vez más amplio. No se trata solamente de atraer más personas, sino de conseguir que cada visitante encuentre una experiencia suficientemente completa como para dedicarle más tiempo. Una estrategia de ciudad comienza cuando gobierno, empresas y comunidad dejan de preguntarse únicamente cómo atraer al turista y empiezan a preguntarse qué necesitan construir para que, una vez que llegue, tenga razones suficientes para quedarse.

Porque el verdadero indicador de una ciudad turística competitiva quizá no sea solamente cuántos visitantes recibe, sino cuántos de ellos descubren, cuando llega la hora de marcharse, que todavía les queda un día más por conocer.

La hospitalidad en Chihuahua va más allá de la infraestructura turística; es un atributo que se refleja en la forma en que la ciudad recibe a quienes la visitan. La combinación de una creciente oferta hotelera, una gastronomía que fortalece la identidad regional y una agenda de eventos culturales, deportivos y de negocios ha contribuido a consolidar a la capital como un destino competitivo para el turismo local y de reuniones. Además, la Secretaría de Turismo impulsa estrategias para fortalecer la oferta de experiencias en las distintas regiones del estado, promoviendo un turismo diverso que integra naturaleza, cultura e historia.

Para quienes desean descubrir Chihuahua, las recomendaciones incluyen recorrer el Centro Histórico y sus museos, visitar la Quinta Gameros, explorar las Grutas de Nombre de Dios y disfrutar de espacios como el Parque Metropolitano El Rejón. Y si estos son destinos emblemáticos de la ciudad, ahora imagínate del estado.

Para está edición de la revista, dedicada al Turismo Local, podríamos retomar una idea que dejó el TCI Global Conference 2024 y convertirla en uno de los ejes de análisis. Durante su visita a Chihuahua, Asta Kristin, integrante de la Junta Directiva del Centro de Turismo de Islandia, destacó que “nunca he experimentado una hospitalidad tan rica como la que se experimenta en Chihuahua”. Más allá de ser un reconocimiento, esta afirmación abre la conversación sobre cómo la hospitalidad puede convertirse en una ventaja competitiva para atraer visitantes, generar una mayor permanencia y fortalecer la economía local.

A partir de esta visión, la edición buscará analizar cómo Chihuahua puede consolidar un ecosistema turístico colaborativo, donde universidades, sector empresarial, gobiernos y organismos de promoción trabajen de manera coordinada para impulsar un turismo basado en la sostenibilidad, la innovación y la digitalización. La intención será responder, con datos e historias, cómo la hospitalidad, la infraestructura, la oferta cultural, la gastronomía y las experiencias locales pueden posicionar a Chihuahua no sólo como un destino para visitar, sino como un referente nacional en desarrollo turístico y calidad de vida.

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