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Tu inversión puede estar ganando dinero y tú estar perdiendo poder adquisitivo

Por Jorge Cruz Camberos

Hace un año invertiste 50 mil pesos. Hoy abres tu estado de cuenta y aparecen 52 mil. Ganaste 4%. Suena bien. El problema empieza cuando descubres que aquello que comprabas hace un año con 50 mil pesos hoy cuesta más de 52 mil. Tu cuenta creció. Tu patrimonio no necesariamente. Esa diferencia tiene un nombre que deberíamos aprender desde jóvenes: rendimiento real.

Tener más pesos no significa tener más dinero

Cuando hablamos de inversiones casi siempre nos fijamos en una cifra: 6%, 8%, 10%. Es el rendimiento que aparece en la publicidad, en la aplicación o en el estado de cuenta. Pero ese número, por sí sólo, cuenta una historia incompleta. Porque antes de saber cuánto ganaste realmente hay que descontar dos cosas: inflación e impuestos. La inflación es silenciosa. No ves que desaparezca dinero de tu cuenta. Simplemente descubres que con los mismos pesos compras menos.

Por eso, si una inversión genera 4% en un año, pero los precios aumentaron 4.5%, tienes más dinero en la cuenta pero menos capacidad de compra. Ganaste pesos. Perdiste poder adquisitivo. Y dependiendo del instrumento, todavía habrá que considerar los impuestos correspondientes.

La pregunta que casi nunca hacemos

Cuando alguien me pregunta dónde invertir, normalmente empieza con: —¿Cuánto paga?. Yo creo que deberíamos cambiar la pregunta. ¿Cuánto voy a ganar realmente después de inflación, impuestos y costos?. Porque una inversión no debería medirse solamente contra el saldo que tenías ayer. Debe medirse contra lo que quieres comprar mañana. Tu retiro. La universidad de tus hijos. Una casa. Un viaje. Tu tranquilidad financiera. Ese es el verdadero objetivo de invertir: conservar y aumentar nuestra capacidad para hacer cosas con nuestro dinero. Entonces, ¿qué debemos revisar?. No necesitas convertirte en analista financiero pero sí conviene acostumbrarte a hacer cuatro preguntas:

¿Cuál es el rendimiento neto?, ¿cuánto fue la inflación durante ese periodo?, ¿qué impuestos o costos tiene mi inversión?, ¿cuándo voy a necesitar ese dinero?. La última pregunta es especialmente importante.

Una inversión adecuada para alguien que necesitará su dinero dentro de seis meses puede ser completamente distinta a la de alguien que está construyendo patrimonio para dentro de veinte años. No se trata de perseguir el rendimiento más alto. Se trata de encontrar el rendimiento correcto para tu objetivo.

El dinero también pierde valor cuando se queda quieto

Existe una frase que escuchamos constantemente: “Ahí tengo mi dinero porque prefiero no arriesgarlo”. Y tiene lógica. El problema es pensar que dejar el dinero quieto significa que no existe riesgo. También existe el riesgo de inflación. Un peso guardado sigue siendo un peso pero con los años puede comprar mucho menos. Por eso construir patrimonio no consiste solamente en no perder dinero. Consiste en no perder poder de compra.

Esa pequeña diferencia cambia completamente la manera en que vemos nuestras inversiones. La próxima vez que abras tu estado de cuenta y veas un rendimiento en verde, no preguntes solamente cuánto ganaste. Pregunta algo mucho más importante: ¿Mi dinero creció más rápido que el costo de mi vida? porque al final, patrimonio no es tener más pesos. Es poder hacer más cosas con ellos.

LEER MÁS: El 8% que te ofrecen no es el 8% que te vas a quedar

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