En el corazón de la Sierra Tarahumara, Parque Barrancas convirtió las paredes de roca y las vistas hacia las barrancas en el escenario de una de sus experiencias de mayor adrenalina: un recorrido de 450 metros que combina rappel, puentes colgantes, grutas y un salto de Tarzán.
La actividad alcanzó una altura máxima de 50 metros y comenzó con un descenso de rappel de 48 metros, para después llevar a los visitantes por distintos desafíos instalados sobre la pared de roca. El recorrido tuvo una duración estimada de entre una hora y media y dos horas y media, dependiendo del tamaño y agilidad del grupo.
Más que una actividad aislada, la experiencia formó parte de la propuesta de Parque Barrancas para aprovechar el paisaje de la Sierra Tarahumara como un espacio de aventura, contemplación y contacto directo con el entorno.
450 metros de recorrido entre roca y barranca
La experiencia comenzó con un ascenso de 450 metros mediante un sistema de escalones y grapas metálicas. A lo largo del trayecto, los visitantes atravesaron dos grutas de roca y cinco puentes colgantes con diferentes niveles de dificultad.
Cada puente presentó un desafío distinto. El recorrido incluyó un puente de troncos de cuatro metros, uno de ochos de 10 metros ubicado a nueve metros del piso, un puente doble de cables de cinco metros a 10 metros de altura, uno de tablas de 18 metros a 25 metros y un puente de tres hilos de 18 metros situado a 35 metros del suelo.
El trayecto culminó con algunos de los desafíos más intensos de la experiencia. Uno de ellos fue el salto de Tarzán, que generó un péndulo de 15 metros y llevó al visitante a una altura de aproximadamente 20 metros sobre el piso.
El rappel de 48 metros completó la experiencia y permitió descender por la pared de roca con una perspectiva directa hacia la barranca.
La adrenalina también exigió preparación
El recorrido estuvo diseñado para personas con la capacidad física necesaria para soportar su propio peso y cumplir con los requerimientos establecidos por Parque Barrancas. La actividad admitió participantes desde los 45 hasta los 90 kilogramos y estableció una estatura mínima de 1.50 metros.
La edad máxima indicada fue de 84 años, aunque el acceso también quedó sujeto a las condiciones físicas de cada participante y a los requisitos establecidos para la actividad.
La seguridad ocupó un lugar central durante el recorrido. Los visitantes utilizaron casco, arnés, mosquetones de seguridad y guantes, además de permanecer sujetos mediante sus líneas de seguridad durante el trayecto.
Dos guías acompañaron a cada grupo: uno avanzó al frente y otro permaneció en la parte posterior para supervisar el recorrido y brindar asistencia cuando fue necesario.
Antes de iniciar, los participantes recibieron instrucciones sobre el uso del equipo y la dinámica de la actividad. También debieron presentarse 15 minutos antes del horario establecido para realizar el proceso de equipamiento y preparación.
Cinco puentes pusieron a prueba a los visitantes
La diversidad de obstáculos convirtió al recorrido en una experiencia progresiva. Los cinco puentes presentaron diferentes longitudes, alturas y sistemas de apoyo, lo que permitió que el visitante enfrentara retos distintos conforme avanzaba por la ruta.
El salto de Tarzán representó uno de los momentos de mayor adrenalina. Después de completar parte del ascenso, el participante se lanzó hacia el vacío para realizar un movimiento pendular y sujetarse posteriormente de la pared.
Las grutas también formaron parte del recorrido, incorporando un componente de exploración a una experiencia que combinó escalada, altura y desplazamiento sobre estructuras suspendidas.
La actividad requirió atención permanente a las instrucciones de los guías y al uso correcto del equipo. Parque Barrancas estableció además restricciones para personas bajo los efectos del alcohol o drogas, así como para quienes presentaran determinadas condiciones médicas o lesiones que pudieran representar un riesgo durante el recorrido.
El clima también podía modificar la operación. La actividad podía suspenderse ante lluvias, tormentas eléctricas, condiciones meteorológicas adversas, disponibilidad de equipo o algún código de emergencia dentro del complejo.
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Parque Barrancas convierte el paisaje en experiencia
La propuesta de Parque Barrancas mostró otra manera de acercarse a uno de los principales atractivos naturales de la Sierra Tarahumara: hacerlo desde la propia pared de roca y a diferentes alturas sobre la barranca.
La combinación de infraestructura, acompañamiento especializado y paisaje permitió construir una experiencia que fue más allá de la contemplación tradicional. El visitante no solamente observó las barrancas desde un mirador, sino que recorrió parte de ese entorno mediante una actividad que puso a prueba su fuerza, equilibrio y capacidad para enfrentar las alturas.
Para quienes buscan experiencias de turismo de aventura, el recorrido reunió en una sola actividad 450 metros de vía ferrata, cinco puentes colgantes, dos grutas, un salto pendular de Tarzán y un rappel de 48 metros.
Así, Parque Barrancas aprovechó una de las mayores fortalezas naturales de la región para desarrollar una experiencia donde el paisaje dejó de ser únicamente el escenario y se convirtió en parte central del recorrido.
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