Por José Jesús Jordán Orozco
Antes de que existieran los hoteles, los aeropuertos o las cifras de ocupación, Chihuahua ya era un punto de paso. Comanches, apaches y comerciantes cruzaban estas tierras siguiendo rutas de agua y comercio, y eran despedidos en el “Nombre de Dios”, la colonia donde hoy se alza el templo de San Juan Bautista, por donde solían pasar las caravanas, mucho antes de que la ciudad tuviera nombre en un mapa turístico. Recibir gente de fuera está escrito en la memoria misma de este territorio. Esa vocación ha despertado con fuerza en los últimos años; sin embargo, enfrentamos retos globales y locales que debemos afrontar con estrategia.
En ese sentido, durante los últimos años, Chihuahua Capital ha fortalecido su posicionamiento como uno de los principales destinos de negocios, reuniones y servicios del norte de México. Su ubicación estratégica, dinamismo industrial, infraestructura urbana, conectividad terrestre y aérea, así como su creciente oferta hotelera y de servicios especializados, han permitido consolidar a la ciudad como un centro regional de atracción de visitantes nacionales e internacionales.
Crecimiento del turismo
El crecimiento del turismo en Chihuahua no sólo es mayor, también es más constante. Al observar el comportamiento mes a mes entre 2021 y 2026, el patrón es claro: cada año la ciudad recibe más visitantes, durante más meses, y con menos diferencia entre temporada alta y baja.


Fuente: Estudio mensual de comportamiento turístico Dirección de Desarrollo Económico y Competitividad, municipio de Chihuahua, Base Hoteles de más de tres estrellas.
Marzo a octubre se mantiene como el periodo de mayor afluencia, impulsado por vacaciones, congresos y actividad de negocios. Pero lo que ha cambiado es el nivel: en 2021 la mayoría de los meses no llegaba a 140 mil visitantes; para 2023-2025, la mayoría ya supera los 170 mil. Los picos más altos se concentran en otoño; octubre de 2023 y 2024 rebasaron los 200 mil visitantes y en 2025 ese umbral se alcanzó también en agosto y septiembre, señal de que la temporada alta se está ampliando.
Igual de importante: los meses tradicionalmente bajos ya no caen tanto. La brecha entre temporada alta y baja se ha reducido año con año, lo que indica que Chihuahua dejó de depender de unos cuantos meses fuertes y construyó una demanda turística más estable a lo largo de todo el calendario. Este efecto de crecimiento fue resultado, en primera instancia, de un auge post pandémico, pero, a pesar del muy complejo contexto global, se ha estabilizado y ha encontrado un nuevo nivel.
El turismo en números: antes y después de la pandemia
En abril de 2020 los hoteles de la ciudad tuvieron menos visitantes en un mes completo que en un sólo fin de semana de 2019 y, cuando el Centro de Convenciones cerró sus puertas en abril de 2020, parecía razonable pensar que el sector tardaría años en simplemente regresar a donde estaba. Los números de hoy cuentan una historia distinta. Veamos por qué.
La pandemia, paradójicamente, reconfiguró el turismo de Chihuahua hacia un nivel estructuralmente superior. No creció más rápido que antes, pero encontró un nuevo piso 40-50% más alto que el techo prepandemia, y lo ha sostenido durante cuatro años consecutivos”.
El contraste es claro al comparar los promedios mensuales de 2015-2019 contra los de 2022-2025. La ocupación hotelera pasó de 52.8% a 61.2%, un salto de 8.4 puntos porcentuales. El número de visitantes mensuales creció de 119 mil a 171 mil, con meses que superaron los 200 mil visitantes, un aumento superior al 40%. Y la derrama económica subió de $258 a $390 millones de pesos mensuales promedio.

Fuente: Dirección de Desarrollo Económico y Competitividad, municipio de Chihuahua
Base Hoteles de más de tres estrellas.
Lo relevante no es sólo la magnitud del cambio, sino lo que dice sobre su origen. En este mismo periodo, la ciudad amplió su inventario de cuartos hoteleros en 14%, de 6,100 a 7,000. En condiciones normales, más cuartos disponibles deberían presionar la tasa de ocupación a la baja: hay más capacidad que llenar. Que la ocupación haya subido a pesar de esa expansión es la evidencia más sólida de que no se trata de un efecto estadístico de mayor oferta, sino de demanda real y creciente de turistas, viajeros de negocios y visitantes que están llegando a la ciudad.
Esto matiza también la narrativa de “recuperación”. Entre 2016 y 2019, el turismo de Chihuahua crecía a un ritmo del 3.1% anual en visitantes. Entre 2022 y 2025, ese ritmo es de 2.6% anual, prácticamente igual, lo que en un primer vistazo podría leerse como estancamiento. Pero leído junto con los niveles absolutos, el panorama es otro: el sector no está en una fase de despegue, está consolidado en una meseta significativamente más alta que su techo histórico previo a 2020. Mayo de 2026 cierra con 59.5% de ocupación, 178 mil visitantes y $446 millones de pesos en derrama — cifras que en 2021, cuando el sector apenas comenzaba a recuperarse, hubieran representado un mes extraordinario.
Vale la pena matizar que esto es también un efecto global: tras el confinamiento, el sector experimentó el llamado “efecto champán” (un pico de crecimiento masivo e histórico debido a la euforia por volver a viajar). Una vez que se canalizó esa demanda acumulada y el turismo internacional superó por completo sus récords prepandemia, el ritmo acelerado dio paso a un comportamiento más moderado, estabilizado y afectado por nuevos retos económicos globales. Aun así, el turismo encontró una nueva meseta superior a la prepandémica, aunque persisten retos de contexto global que detienen este crecimiento, como son:
• Encarecimiento de los viajes: la inflación en los servicios de hospedaje y, sobre todo, el repunte en el precio del petróleo ha encarecido las tarifas aéreas.
• Conflictos geopolíticos: las tensiones internacionales, como la guerra en Ucrania y la crisis en Oriente Medio, entre otras, han afectado directamente la conectividad aérea, las rutas de vuelo y la confianza general de los viajeros internacionales en ciertas regiones.
• Cambio hacia destinos de menor costo: el encarecimiento global ha ocasionado que el turismo internacional se redirija hacia destinos más económicos, más cercanos a sus lugares de origen (turismo doméstico o regional) o hacia países emergentes que no están saturados, lo que puede ser una oportunidad para Chihuahua con el turismo americano.
Más que rebote: una estrategia detrás del crecimiento.
Atribuir este crecimiento únicamente al efecto post-pandémico sería un análisis incompleto. Detrás de este crecimiento hay decisiones deliberadas: la promoción activa de Chihuahua Capital como sede de congresos y eventos empresariales, los esfuerzos de conectividad, la atracción de inversión y empresas que generan flujos constantes de viajeros de negocios, y una agenda de competitividad urbana que ha hecho de la ciudad un destino más atractivo no sólo para visitar, sino para hacer negocios.
Una de estas estrategias de competitividad es Chihuahua Espectacular. En conjunto con el sector productivo y el gobierno se creó esta iniciativa con tres mandatos principales: ciudadanizar la marca de la ciudad para darle permanencia en el tiempo, crear un canal único de comunicación digital donde se concentre toda la información de Chihuahua Capital (visitachihuahuacapital.com), y dar continuidad a los eventos insignia de la ciudad, pues tanto las marcas como los eventos requieren tiempo de posicionamiento y consolidación para generar resultados.
Estos esfuerzos se complementan con el trabajo de una mesa de colaboración público-privada que, a través del Buró de Convenciones, aprovechando la infraestructura existente y maximizando el impacto de la derrama económica que generan, ha logrado atraer más de 50 eventos de impacto al año: convenciones, ferias y congresos especializados.
Los eventos; congresos, convenciones, exposiciones y encuentros empresariales, son uno de los activos más rentables que tiene Chihuahua para crecer su turismo, y los datos de 2026 lo confirman. Pero el dato más útil para la estrategia no es cuántos eventos se realizan, sino qué tan grandes son y de qué especialidad: febrero, con sólo seis eventos, atrajo 147,816 visitantes y generó $370 millones de pesos en derrama; abril, con dieciséis eventos, registró 184,254 visitantes y $461 millones. La diferencia proporcional es elocuente: febrero generó $61 millones de derrama por evento, abril apenas $29 millones. Esto significa que la prioridad no es llenar el calendario, sino atraer eventos de gran escala y alta convocatoria
Esto convierte al turismo de reuniones en una palanca concreta de política pública: dirigir la promoción hacia eventos ancla de alto impacto, particularmente en los meses de menor actividad turística, puede mover de forma directa la ocupación hotelera y la derrama económica, sin depender únicamente del flujo natural de visitantes. Chihuahua ya tiene la infraestructura hotelera, la conectividad y el Buró de Convenciones para competir por este tipo de eventos; el reto es enfocar el esfuerzo de atracción en calidad y escala, no sólo en cantidad.
A esto se suma la creación de la Secretaría de Turismo a nivel estatal, una decisión que ha permitido enfocar estrategia, coordinar acciones y dirigir inversión hacia infraestructura turística de forma sostenida, algo urgente para el sector turístico estatal.
Oportunidades: lo que puede llevar a Chihuahua al siguiente nivel
El crecimiento sostenido del turismo de negocios coloca a Chihuahua en una posición distinta a la de otros destinos del norte del país: no depende de una sola temporada ni de un sólo motivo de viaje. Dos frentes pueden capitalizar este momentum. El primero es el turismo de reuniones y congresos, que ya es uno de los motores detrás del repunte de marzo a octubre y que puede crecer más si la ciudad fortalece su infraestructura de convenciones y su oferta de servicios especializados. El segundo es la atracción de nuevas inversiones: la llegada de empresas e inversión a la región trae consigo flujos constantes de viajeros corporativos, proveedores y ejecutivos que generan demanda hotelera estable, no estacional. Un último plus es el turismo médico, que empieza a tomar fuerza, moviendo una industria que produce derrama y aumenta el número de cuartos noche.
Retos: lo que no se puede dar por hecho.
El propio crecimiento trae presión. Una ocupación que ya ronda el 60% en temporada alta empieza a acercarse al límite de la capacidad hotelera instalada, lo que exige planear nueva inversión en cuartos y servicios antes de que la demanda choque con un techo de oferta. A esto se suma el contexto externo: la revisión del T-MEC y la incertidumbre comercial entre México y Estados Unidos pueden afectar tanto al turismo de negocios como a la inversión industrial que lo alimenta. Localmente, sostener este nivel de crecimiento requiere resolver temas estructurales como la disponibilidad de agua y la conectividad terrestre y aérea. En este frente, se ha realizado un esfuerzo conjunto importante del sector público y privado para fortalecer esta conectividad: se han logrado algunos vuelos adicionales y otros están en desarrollo. Precisamente, incrementar la conectividad a un par de destinos en Estados Unidos potencializaría de forma importante, no sólo el turismo en la ciudad, sino en todo el estado.
El reto no es sólo mantener el ritmo actual: debemos seguir construyendo las bases de infraestructura y calidad de servicio de forma estratégica, con un plan de largo plazo que sea el impulso y no depender sólo de acontecimientos externos.
Además la tendencia de tipo de turismo empieza a variar. Si bien el turismo de negocios a subido nominalmente, porcentualmente pasó del 80% del total del sector en la ciudad al 75% en los últimos años, siendo el turismo médico y de la salud un nuevo jugador que empieza a pintar con armas un 3% de participación, turismo de placer un 20% y el turismo recreativo un 2%. Existe gran margen para crecer en turismo especializado, tanto médico como ecoturismo, enoturismo (sector donde Chihuahua crece a pasos agigantados), y turismo deportivo y cultural; nichos turísticos con potencial para la capital que cuenta con los atributos para explotarlos.
Chihuahua no llegó hasta aquí por casualidad. El crecimiento sostenido del turismo en los últimos años es el resultado de una ciudad que apostó por construir condiciones: infraestructura, conectividad, marca, eventos y colaboración público-privada. Esta es una labor constante que nunca termina; el siguiente capítulo no se va a escribir sólo. Sostener y ampliar este despegue requiere decisiones de largo plazo, inversión continua y una estrategia que no cambie de rumbo. La vocación de esta ciudad para recibir gente lleva siglos, hagamos de Chihuahua una ciudad cada vez más espectacular.




