México tiene mercados, pero no todas las empresas están conectadas
México cuenta con una amplia red de acuerdos comerciales y una industria integrada a las cadenas globales de producción. Sin embargo, para muchas pequeñas y medianas empresas el acceso al comercio exterior todavía representa un desafío que comienza mucho antes de colocar un producto en otro país.
Financiamiento, certificaciones, conocimiento de mercados, logística, procesos administrativos y contactos comerciales pueden determinar si una empresa logra convertirse en proveedora de una cadena internacional o permanece concentrada en el mercado local.
El reto adquiere otra dimensión cuando se observa el caso de Chihuahua. El estado ya tiene una fuerte vocación exportadora: en 2025 registró exportaciones por alrededor de 47 mil 551 millones de dólares y se colocó como la entidad con mayor valor exportador del país, de acuerdo con cifras de INEGI difundidas por la Secretaría de Innovación y Desarrollo Económico (SIDE).
Esto significa que Chihuahua no parte de cero. Cuenta con empresas manufactureras, cadenas de proveeduría y una infraestructura empresarial vinculada principalmente con Estados Unidos. La oportunidad está en lograr que más empresas locales puedan incorporarse a ese ecosistema.
Chihuahua ya exporta, ahora busca ampliar su proveeduría
La dimensión exportadora del estado se refleja también en la composición de su industria. En 2025, entre sus principales productos de exportación estuvieron las partes y accesorios para vehículos automotores, teléfonos y otros equipos de comunicación, así como tableros y sistemas para control y distribución de electricidad. Estados Unidos fue su principal destino.
En julio de 2026, Chihuahua registró ventas internacionales por aproximadamente 23 mil 701 millones de dólares, mientras que sus compras internacionales alcanzaron 22 mil 569 millones, de acuerdo con Data México.
Detrás de estas cifras existe una pregunta relevante para el desarrollo empresarial: ¿cuántas empresas chihuahuenses participan directamente en esas cadenas de valor?
La respuesta no necesariamente pasa por convertir a todas las pymes en exportadoras directas. Una empresa puede comenzar como proveedora de una compañía que ya exporta, desarrollar capacidades técnicas, cumplir estándares internacionales y, posteriormente, encontrar sus propios mercados.
Ese proceso puede ser particularmente relevante para Chihuahua debido al peso que tienen sectores como el automotriz, electrónico, aeroespacial, médico y manufacturero.
Por eso, el desarrollo de proveedores se ha convertido en una de las vías para ampliar la participación de las empresas locales. En junio de 2026, el Gobierno del Estado puso en marcha un programa específico para fortalecer la proveeduría de MiPyMEs en el sector minero, en coordinación con el Clúster Minero de Chihuahua y el Centro de Competitividad de México. El esquema contempla consultoría, capacitación, vinculación con actores estratégicos y diagnósticos financieros.
De tener un producto a estar preparado para venderlo
La experiencia de Chihuahua también muestra que incorporarse a una cadena de valor requiere desarrollar capacidades empresariales. Una pyme puede tener un producto competitivo y, aun así, enfrentar dificultades para cumplir con estándares de calidad, certificaciones, procesos administrativos, requisitos de exportación o necesidades específicas de una empresa tractora. En este punto, la capacitación y el acompañamiento adquieren un papel relevante.
En septiembre de 2026, la SIDE presentó HUBNEXO y ExportaPYME, dos plataformas digitales gratuitas dirigidas a fortalecer proyectos empresariales y facilitar el acceso a mercados internacionales. ExportaPYME está orientada específicamente a evaluar la preparación de las empresas para incursionar en mercados internacionales.
Este tipo de herramientas responde a una necesidad que va más allá de encontrar compradores: preparar a las empresas para cumplir con lo que esos compradores requieren. La internacionalización, por tanto, puede convertirse también en un proceso de profesionalización. Una empresa que busca vender fuera del país necesita fortalecer sus procesos, conocer sus costos, mejorar su productividad, ordenar sus finanzas y desarrollar capacidades que también pueden hacerla más competitiva dentro del mercado nacional.
La oportunidad está en conectar a las pymes con lo que Chihuahua ya produce
El caso de Chihuahua plantea una oportunidad particular. El estado ya tiene una plataforma industrial y exportadora de gran escala; el siguiente paso puede estar en aumentar la participación de las empresas locales dentro de esas cadenas.
Esto implica mirar más allá del volumen total de exportaciones y preguntarse cuánto valor puede quedarse en el territorio mediante proveedores, servicios especializados, innovación y empresas capaces de escalar junto con la industria.
La oportunidad también se relaciona con la llegada de nuevas inversiones. Cada planta que se instala en Chihuahua puede representar no sólo empleos directos, sino una demanda potencial de servicios, componentes, mantenimiento, logística, tecnología, empaques y otros insumos. Ahí las pymes tienen un espacio de crecimiento.
Para México, el desafío es similar. La apertura comercial ya conectó al país con grandes mercados; ahora el objetivo es que esa conexión alcance a un número mayor de empresas. Para Chihuahua, donde las exportaciones y la manufactura tienen un peso considerable, desarrollar proveedores locales puede ayudar a profundizar el valor económico que generan las cadenas globales. La discusión, entonces, no se limita a cuántos productos salen del país o cuánto exporta un estado. También importa cuántas empresas tienen la capacidad de participar en ese proceso.
Chihuahua ya cuenta con una economía orientada al exterior. Lo que sigue es ampliar el número de empresas que pueden formar parte de ella, desde una pyme que se convierte en proveedor de una industria hasta una empresa local que encuentra un nicho propio en otro mercado. El reto de México no es solamente exportar más. Es conseguir que más empresas puedan integrarse a lo que el país ya exporta.
Y para Chihuahua, esa puede ser una de las oportunidades más importantes de su siguiente etapa industrial: pasar de ser un territorio donde se producen bienes para el mundo a consolidar un ecosistema donde cada vez más empresas locales también capturen una mayor parte del valor de esas cadenas.
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