Innovar para competir en un mundo que exige soluciones climáticas
Hablar de cambio climático suele remitir a grandes acuerdos internacionales o a políticas ambientales. Sin embargo, para Erika Sánchez, coordinadora de la iniciativa CATAL1.5°T de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), el verdadero cambio comienza cuando las empresas, la academia, los gobiernos y los emprendedores trabajan juntos para convertir los desafíos ambientales en oportunidades de desarrollo económico. Desde esa visión, Chihuahua se ha convertido en uno de los ecosistemas más prometedores de innovación climática en América Latina. La entidad alberga empresas con capacidad de transformar industrias completas, además de un modelo de colaboración que hoy comienza a llamar la atención fuera de México.
En entrevista para Referente, Erika Sánchez explica por qué Chihuahua fue elegido para desarrollar un Climate Tech Innovation Hub (CTIH), cómo las tecnologías climáticas están cambiando la competitividad empresarial y qué necesita la entidad para consolidarse como referente internacional.
CATAL1.5°T: acelerar empresas que también reduzcan emisiones
CATAL1.5°T es una iniciativa global presente en ocho países de América Latina cuyo propósito es impulsar emprendimientos climate tech capaces de responder a uno de los mayores desafíos del planeta: el cambio climático. La iniciativa acompaña startups climate tech a través de sus programas de pre-acelración y aceleración, en los cuales, más allá de recibir un grant por 15K EUR y 100K EUR correspondientemente, el programa acompaña a startups con asesoría técnica, fortalecimiento de modelos de negocio, estrategia ESG y metodologías para medir su impacto ambiental, permitiéndoles escalar hacia nuevos mercados.
Adicionalmente, la iniciativa promueve acciones que fortalezcan los ecosistemas desde la generación de ideas, el acompañamiento a corporativos para la sostenibilidad de la industria, hasta la capacitación de actores relevantes del ecosistema como ESOs (por sus siglas en inglés) y Venture Capitals. Así como promover acciones que visibilicen el papel de las mujeres en el sector climate tech a través de la iniciativa Mujeres de Cambio.
En los últimos años , CATAL1.5°T ha apoyado 90 startups en los ocho países en los que opera, impulsado 37 Climathons, espacios donde ciudadanos, estudiantes y especialistas trabajan juntos para resolver problemas ambientales específicos de cada región, entre otras acciones.
“La hipótesis es convertir a las y los ciudadanos en emprendedores climáticos; basta con tener la motivación de proponer soluciones que generen un impacto positivo en su comunidad”.
El resultado ha sido la generación de más de mil propuestas relacionadas con economía circular, movilidad sostenible, gestión del agua, inundaciones y otros retos ambientales.
¿Por qué Chihuahua? El ecosistema que otros países quieren replicar
Cuando GIZ buscó un estado para desarrollar un modelo de innovación climática, Chihuahua apareció rápidamente como uno de los candidatos más sólidos. La razón, explica Erika Sánchez, no fue únicamente su capacidad industrial. Fue la manera en que distintos sectores trabajan juntos.
“El ecosistema de Chihuahua es el sueño de cualquier cooperante”
La coordinadora destaca que pocas regiones logran reunir un sector privado comprometido, instituciones de apoyo al emprendimiento consolidadas, universidades participativas y gobiernos abiertos a la colaboración. A ello se suma la ubicación estratégica de Chihuahua dentro del corredor económico binacional con Estados Unidos, condición que incrementa su atractivo para proyectos de innovación y tecnologías limpias.
Ese conjunto de factores permitió crear el Climate Tech Innovation Hub, una plataforma de colaboración donde empresas, academia, emprendedores y organismos internacionales desarrollan proyectos conjuntos para resolver desafíos ambientales reales. Los resultados ya comienzan a trascender las fronteras del estado.
“Las prácticas que hemos encontrado en Chihuahua ya las estamos replicando en Perú porque este ecosistema se ha convertido en un gran laboratorio de colaboración”, señala.
Tecnología climática: la nueva ventaja competitiva
Uno de los proyectos más representativos del Climate Tech Innovation Hub surgió de la colaboración con Grupo Cementos de Chihuahua (GCC). La industria cementera enfrenta uno de los mayores retos de descarbonización a nivel mundial. Ante ello, CATAL.15°T identificó una startup alemana capaz de utilizar inteligencia artificial, sensores IoT y modelos de machine learning para optimizar las fórmulas del concreto y reducir significativamente las emisiones contaminantes.
Más que financiar un proyecto, GIZ actuó como puente entre una necesidad empresarial y una solución tecnológica disponible en otro país, para Erika Sánchez, este tipo de colaboraciones marcará el rumbo de la competitividad durante los próximos años.
“La sostenibilidad ya no es únicamente un tema de responsabilidad social; hoy es un factor crítico para la competitividad de las empresas”.
Advierte que las cadenas globales de suministro ya comienzan a exigir certificaciones ambientales, estándares de descarbonización y procesos sostenibles, especialmente en Europa y Estados Unidos. Quienes no logren adaptarse, agrega, corren el riesgo de quedar fuera de esos mercados.
El futuro se construye colaborando
Más allá de los proyectos de innovación climática, Erika Sánchez considera que el mayor activo de Chihuahua sigue siendo su capacidad para colaborar. Desde la visión de la cooperación alemana, el objetivo nunca ha sido permanecer indefinidamente en los territorios, sino fortalecer ecosistemas capaces de continuar creciendo por sí mismos. Ese es precisamente el modelo que observa hoy en Chihuahua. Empresas, academia, gobiernos y organizaciones civiles construyen soluciones compartidas que, eventualmente, podrán replicarse en otras regiones del mundo.
Para la coordinadora de CATAL1.5°T , el reto de los próximos años será mantener esa visión de largo plazo y comprender que la innovación climática no es una moda, sino una condición indispensable para el desarrollo económico. Al preguntarle qué la convierte en una persona referente, no habla de cargos ni de reconocimientos. Prefiere volver a una idea sencilla que resume su manera de entender el liderazgo:
“El compromiso de seguir cambiando mi entorno, atreverme a imaginar nuevas formas de hacer las cosas y creer que, aunque sea con un granito de arena, puedo contribuir a construir algo mejor”.
Quizá esa frase sintetiza también el mensaje que deja su visita a Chihuahua: el futuro sostenible no depende únicamente de grandes inversiones o nuevas tecnologías, sino de la capacidad de una comunidad para trabajar unida y convertir los desafíos en oportunidades.




