Por Jorge Cruz Camberos
El debate que estamos teniendo no es el correcto
Hace unos días asistí a la reunión mensual del Consejo de COPARMEX Chihuahua. Entre las presentaciones hubo una lámina que me hizo detenerme.
En Chihuahua, alrededor de cuatro de cada diez personas no cuentan con seguridad social. En algunos municipios de la Sierra Tarahumara, esa realidad es todavía más dura: la mayoría de la población depende de los servicios públicos de salud y muchas familias deben recorrer largas distancias para recibir atención.
Otro dato llamó mi atención. Ciudad Juárez cuenta con seis clínicas de MediChihuahua. La capital tiene una. Mientras veía esas cifras pensé que llevamos años discutiendo la pregunta equivocada.
El debate nacional gira alrededor de si Chihuahua debería incorporarse o no a IMSS-Bienestar. Como casi todo en México, el tema terminó convertido en una discusión política. Pero para una familia que necesita atención médica, esa pelea importa poco.
Cuando un hijo se enferma, nadie pregunta quién administra el sistema. La pregunta es mucho más sencilla: ¿hay una clínica cerca?, ¿hay médicos?, ¿hay medicamentos?, ¿me van a atender? Eso es lo que realmente importa.
Reconocer lo que funciona, sin perder de vista los retos
También creo que hay que reconocer lo que sí funciona. MediChihuahua representa un esfuerzo del Gobierno del Estado para atender a la población sin seguridad social. No es un modelo perfecto, pero sería injusto negar que ha ampliado la cobertura y acercado servicios a miles de personas.
Al mismo tiempo, tampoco podemos pensar que centralizar todo resolverá automáticamente los problemas. Diversos estados que se incorporaron a IMSS-Bienestar han enfrentado dificultades de abasto, retrasos administrativos y falta de personal. La salud pública es demasiado compleja para reducirla a un cambio de administración.
La verdadera discusión: dónde hacen falta más servicios
El verdadero problema es otro. ¿Quién decide dónde construir la siguiente clínica? ¿Quién determina en qué municipio hacen falta especialistas? ¿Quién conoce mejor las necesidades de una comunidad en la Sierra Tarahumara o de una colonia en Ciudad Juárez? Las necesidades de Chihuahua son distintas a las de cualquier otro estado. Tenemos enormes distancias, comunidades rurales dispersas y una frontera que crece aceleradamente. Pensar que una misma solución sirve para todo México es desconocer la realidad del país.
Por eso creo que la discusión debe cambiar. Más que hablar de IMSS-Bienestar o MediChihuahua, deberíamos hablar de infraestructura. Necesitamos más clínicas donde hoy no existen. Más hospitales regionales. Más médicos especialistas. Más capacidad para atender con oportunidad. Y, sobre todo, mejor coordinación entre la Federación y el Estado.
Lo que realmente cambia la vida de las familias
La salud no debería convertirse en un campo de batalla político. La Federación tiene la responsabilidad de garantizar recursos suficientes y fortalecer el sistema nacional. Los estados tienen la obligación de acercar los servicios a las necesidades de su población. No son tareas que compitan entre sí. Se complementan. Porque al final, a ninguna familia le cambia la vida el nombre que aparece en la fachada de una clínica. Lo que realmente cambia su vida es saber que, cuando llegue el momento más difícil, habrá un médico cerca para atenderla. Esa, creo yo, es la pregunta verdaderamente importante.
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