Una conversación sin filtros
En el número 12 de la edición más de Diálogos por Chihuahua, el podcast de con el liderado por el licenciado Gabriel Trevizo, vicepresidente de Coparmex Chihuahua y Jorge Treviño Portilla, presidente de Coparmex Chihuahua, en esta conversación estuvo como invitado a el presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien abrió la conversación con una narrativa directa, sin rodeos y con una constante que marcó toda la entrevista: la congruencia. Desde sus inicios en la política hasta su visión actual como alcalde, su discurso se mantiene firme en tres ejes clave: seguridad, colaboración con empresarios y desarrollo económico.
Más que una entrevista, la charla se convirtió en una radiografía de cómo se piensa y se ejerce el poder desde la frontera, donde los retos no son teóricos, sino diarios.
Entre la experiencia, los errores y las decisiones
Un origen que define la visión
Cruz Pérez Cuéllar no viene de una élite política tradicional. Su historia arranca desde una familia de comerciantes en el centro de Ciudad Juárez, lo que explica su cercanía con la realidad económica del día a día. Su entrada a la política no fue planeada, sino detonada por el enojo ante un fraude electoral en los años 80.
Esa raíz sigue marcando su forma de gobernar: práctica, directa y con una visión clara de cómo funcionan realmente las cosas fuera del escritorio.
La política como carrera, no como improvisación
Con más de tres décadas en el servicio público, ha sido diputado, senador y hoy alcalde en dos periodos. Para él, la política no es un experimento, sino una construcción constante donde los errores enseñan más que los aciertos. Uno de sus aprendizajes más claros: la burocracia puede frenar incluso las mejores intenciones. La diferencia está en cómo se enfrenta.
El problema de fondo: el divorcio entre gobierno y empresa
Uno de los puntos más contundentes de la conversación fue su diagnóstico sobre el sistema:
“Es un divorcio entre la vida del que se tiene que ganar la papa y el que tiene un sueldo seguro”.
Aquí está uno de los núcleos del problema. Mientras el empresario vive bajo presión constante para producir y sostener empleos, el aparato gubernamental muchas veces opera sin esa urgencia. Su propuesta es clara: digitalización, simplificación y empatía institucional. En pocas palabras, hacer que el gobierno funcione al ritmo de la realidad. Seguridad: ni guerra ni pasividad En materia de seguridad, su postura rompe con los extremos:
“La guerra contra el narco: fracaso. Y abrazos no balas: fracaso también”.
Para él, ambas estrategias fallaron porque una apostó por la confrontación total y la otra por la permisividad. Su visión apunta hacia un modelo intermedio: inteligencia, coordinación y presencia firme del Estado cuando sea necesario. Y aunque asegura avances en Ciudad Juárez, también deja claro que es un tema donde no se puede bajar la guardia. Industria: el motor que no se puede soltar. En lo económico, su postura es pragmática: la industria maquiladora sigue siendo el corazón de Chihuahua. Lejos de los discursos que buscan reemplazar el modelo, propone fortalecerlo con inteligencia:
Aprovechar el nearshoring
Atraer cadenas de suministro completas
Competir agresivamente con otros estados
La clave no está en cambiar de modelo, sino en evolucionarlo.
Empresarios: aliados, no adversarios
Uno de los puntos más consistentes en su discurso es su relación con el sector empresarial. A lo largo de 38 años, asegura no haber tenido una postura en contra de ellos. Para él, el empresario genera riqueza pero también sostiene el tejido social cuando se involucra en su comunidad. Lo que pide es simple pero estratégico:
Comunicación directa
Colaboración real
Participación sin agendas partidistas
Participación ciudadana: cuando la gente sí cree
Uno de los logros que más destaca es el crecimiento del presupuesto participativo en Juárez. Pasar de 22 mil a 180 mil participantes no es menor. El mensaje es contundente: cuando la gente ve resultados, participa.
Menos discurso, más sistema
La clave no es cambiar actores, sino coordinar esfuerzos. La conversación deja algo claro: el problema no está en un solo sector, sino en cómo interactúan todos. Gobierno, empresarios y sociedad necesitan dejar de operar en paralelo y empezar a construir en conjunto.
Una visión basada en realidad, no en ideología
Cruz Pérez Cuéllar plantea una política menos ideológica y más funcional. Donde la seguridad se atiende con estrategia, la economía con competitividad y lo social con responsabilidad del Estado.
El verdadero reto: cerrar la brecha entre intención y ejecución
El gran desafío no es saber qué hacer, sino hacerlo bien y a tiempo. Reducir la burocracia, fortalecer la colaboración y aprovechar las oportunidades globales serán determinantes para el futuro de Chihuahua. Y en medio de todo, queda una idea que resume toda la conversación:
“El problema es el divorcio entre el gobierno y quien se gana la vida”. Cerrar esa brecha es necesario. Es urgente.
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