Por Jorge Cruz Camberos
Hay ciudades que nacen por accidente. Delicias nació porque alguien se atrevió a imaginarla. En 1933, en medio del desierto chihuahuense, hubo quienes vieron algo que todavía no existía: agua, agricultura, calles, empresas, familias y una ciudad creciendo prácticamente desde cero. No encontraron una ciudad. La construyeron. Y quizá esa sea la mejor lección para el Delicias de hoy.
Durante décadas, la región centro-sur construyó una economía extraordinaria alrededor del campo: agricultura tecnificada, leche, nogal, alimentos, muebles y una cultura empresarial que aprendió a producir y competir pero el mundo está cambiando.
El agua será cada vez más estratégica. La tecnología está transformando el campo. La automatización está cambiando el empleo. Y depender demasiado de una sola actividad económica vuelve vulnerable a cualquier región. Por eso Delicias tiene una oportunidad enorme: construir su siguiente economía antes de necesitarla. No significa abandonar su vocación agrícola. Al contrario: significa utilizarla como plataforma.
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Agrotecnología. Alimentos de mayor valor agregado. Tecnología para el agua. Manufactura especializada. Logística. Biotecnología. Emprendimiento. Y, sobre todo, talento.
Aquí veo una oportunidad que puede transformar toda la región: hacer de Delicias la gran ciudad universitaria del centro-sur de Chihuahua. Imaginen a jóvenes de Camargo, Meoqui, Saucillo, Jiménez y toda la región encontrando educación de calidad y oportunidades profesionales sin tener que emigrar necesariamente a Chihuahua, Juárez o Monterrey.
Universidades conectadas con empresas. Carreras relacionadas con las industrias que queremos atraer. Formación técnica. Investigación aplicada al campo y al agua. Emprendedores creando empresas desde Delicias. Porque donde se concentra talento, tarde o temprano llega inversión.
Por eso resulta valioso que desde Delicias se esté intentando construir una visión de largo plazo, incluyendo herramientas como el Fideicomiso Gran Visión 2040.
La clave ahora será que esa visión sobreviva administraciones, colores políticos y periodos electorales. Porque las ciudades que funcionan no se reinventan cada tres años. Construyen acuerdos de veinte. Y aquí está la conversación de fondo. Chihuahua no puede depender solamente de dos grandes motores económicos: Juárez y la capital.
Necesitamos regiones fuertes. Cuauhtémoc con su potencia agroindustrial. Parral articulando el sur. Nuevo Casas Grandes impulsando el noroeste. Y Delicias convirtiéndose en el gran motor económico, educativo y agroindustrial del centro-sur.
Desarrollar Chihuahua de manera equilibrada no significa repartir inversión por decreto. Significa descubrir qué puede hacer extraordinariamente bien cada región y ayudarla a competir con el mundo. Delicias ya lo hizo una vez. Hace casi cien años, alguien observó el desierto y pensó: aquí podemos construir una ciudad. Nuestra generación tiene ahora otra oportunidad.
Construir sobre esa ciudad la próxima gran economía del centro-sur de Chihuahua.
Serie: Chihuahua no necesita una ciudad fuerte; necesita varias regiones fuertes
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