Por Jorge Cruz Camberos
México acaba de anunciar una cifra extraordinaria: casi 35 mil millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026. Récord histórico. Hasta ahí, gran noticia pero hay un dato detrás del titular mucho más importante: 88.5% de esa inversión fue reinversión de utilidades.
Es decir, buena parte del dinero viene de empresas que ya están en México y decidieron seguir apostando por sus operaciones. Eso habla bien del país. El problema está del otro lado: solamente 7.8% fueron nuevas inversiones. Y ahí está la señal que deberíamos estar discutiendo.
Quienes están aquí creen en México
La reinversión no es mala. Al contrario. Cuando una empresa internacional decide dejar sus utilidades en México está diciendo algo importante: conoce el país, conoce a sus trabajadores, entiende sus problemas y aun así considera que vale la pena seguir aquí. En Chihuahua lo vemos todos los días.
Tenemos empresas que llegaron hace veinte o treinta años y continúan ampliando operaciones, comprando equipo, capacitando personal y desarrollando proveedores. Eso es confianza pero existe otra decisión empresarial completamente distinta.
La del consejo de administración que está sentado en Detroit, Dallas, Tokio, Taipéi o Frankfurt preguntándose: ¿dónde construimos nuestra próxima planta?. Ahí México parece estar teniendo más dificultades. Porque una cosa es decidir quedarse y otra muy diferente decidir llegar.
Chihuahua todavía tiene una ventaja
Durante el primer trimestre de 2026, Chihuahua captó 145.8 millones de dólares de nueva inversión. Eso colocó al estado en el quinto lugar nacional en este componente. Mientras en México la nueva inversión representa apenas 7 u 8% del total, en Chihuahua tuvo un peso proporcional considerablemente mayor pero tampoco podemos conformarnos. La inversión extranjera total del estado viene disminuyendo y Chihuahua cerró 2025 con alrededor de 1,066 millones de dólares, 30.6% menos que el año anterior.
Tenemos entonces dos realidades ocurriendo al mismo tiempo: seguimos teniendo capacidad para atraer proyectos nuevos, pero estamos recibiendo menos inversión total.vEsa combinación debería ocuparnos.
La nave vacía también cuenta una historia
Recorramos algunos corredores industriales de Ciudad Juárez. Durante el boom del nearshoring se construyeron naves anticipando una llegada importante de empresas. Hoy existe una vacancia industrial considerable. Esas naves vacías también son un indicador económico.
Nos recuerdan algo que a veces olvidamos: un anuncio de nearshoring no es una inversión. Una presentación de PowerPoint no genera empleos. Una nave ocupada y produciendo sí.
Además, Juárez viene perdiendo empleo manufacturero mientras simultáneamente recibe proyectos relacionados con electrónica avanzada, servidores, automatización y otras industrias de mayor valor. No necesariamente estamos viendo el final de la manufactura. Podríamos estar viendo su transformación. Ya no competimos solamente contra México
Durante años pensamos que Chihuahua competía contra Nuevo León, Querétaro, Coahuila o Sonora. Hoy una empresa puede comparar Chihuahua con Texas, Arizona, Vietnam o Malasia. La pregunta ya no es solamente quién ofrece tierra más barata. Preguntan por electricidad. Agua. Talento. Ingenieros. Técnicos. Inglés. Seguridad. Logística. Certidumbre jurídica. Y velocidad para comenzar operaciones. Ahí se va a jugar la siguiente etapa del nearshoring.
¿Qué tendría que hacer Chihuahua? Yo concentraría la estrategia en tres cosas. Primero, cuidar obsesivamente a las empresas que ya están aquí. Nuestra base industrial instalada es uno de nuestros mayores activos y cada planta debería ser vista como una oportunidad de expansión y desarrollo de proveedores locales.
Segundo, salir agresivamente por inversión nueva, particularmente en manufactura avanzada. La aparición de Taiwán como principal origen de inversión en Chihuahua durante el primer trimestre abre una oportunidad para profundizar nuestra relación con Asia. Y tercero, dejar de vender solamente metros cuadrados industriales. Tenemos que vender capacidades.
Energía disponible. Talento certificado. CENALTEC. Universidades. Proveedores. Logística fronteriza. Inglés. Calidad de vida. La siguiente gran planta no llegará porque tengamos un terreno. Llegará porque tengamos un ecosistema. México puede celebrar que las empresas que ya están aquí quieran quedarse pero nuestra ambición en Chihuahua tiene que ser mayor. Porque una cosa es lograr que quienes ya nos conocen decidan quedarse. El verdadero reto es conseguir que quienes todavía están decidiendo dónde invertir, decidan llegar a Chihuahua.
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