Por Jorge Cruz Camberos
Durante los últimos años nos acostumbramos a algo extraordinario en México: dejar el dinero prácticamente estacionado y aun así recibir una buena tasa. Cetes, pagarés y cuentas remuneradas hicieron que muchos sintiéramos que ya estábamos “invirtiendo”. Y sí: hoy el dinero líquido puede pagar bien pero aquí está la pregunta importante: ¿eso significa que estamos construyendo patrimonio? No necesariamente. El problema no son los Cetes. El problema es pedirle a un instrumento de corto plazo que resuelva un objetivo de veinte o treinta años.
Hoy Banxico mantiene una tasa de referencia alta en términos reales. Eso hace atractiva la liquidez. Pero esas tasas cambian. Hace pocos años estaban mucho más abajo; luego subieron con fuerza y ahora vuelven a bajar.
Quien renueva su dinero cada 28 días no está fijando una tasa para su retiro. Está aceptando la tasa que exista en cada momento. A eso se le llama riesgo de reinversión. Y ahí empieza la diferencia entre ahorrar y construir patrimonio.
Pensemos en algo muy simple. Una persona de 40 años tiene un millón de pesos. Si mantiene ese dinero en instrumentos líquidos durante veinte años, con un rendimiento promedio de 6.5% y una inflación de 4%, terminaría con aproximadamente 1.6 millones de pesos en poder adquisitivo actual.
Si ese mismo dinero se coloca en una estrategia diversificada de largo plazo con un rendimiento promedio mayor —aceptando también mayor volatilidad—, podría terminar cerca de 2.6 millones de pesos reales. No es una promesa. No es garantía.
Es simplemente el efecto que tiene el tiempo cuando el dinero está diseñado para crecer y no solo para estar disponible. Por eso una buena estrategia patrimonial debería tener dos cajones. Uno para proteger el presente: emergencias, gastos próximos, tranquilidad. Y otro para construir el futuro: retiro, independencia financiera, educación de los hijos, patrimonio.
La liquidez no compite con la inversión. La complementa. De hecho, las propias Afores funcionan así. No mantienen todo el ahorro de los trabajadores en instrumentos de corto plazo. Diversifican porque saben que el horizonte cambia completamente la estrategia. Ese es quizá el error más común que veo hoy. Personas que están ahorrando bien, incluso mejor que antes, pero que nunca se han detenido a preguntarse para qué está trabajando cada peso. Y esa pregunta importa mucho más que perseguir la tasa más alta del mes. En Cruzze creemos que una estrategia patrimonial no empieza preguntando “¿qué producto paga más?” Empieza preguntando: ¿Qué parte de tu dinero necesitas hoy, y qué parte debería estar trabajando para la persona que quieres ser dentro de veinte años? Porque ahorrar da tranquilidad. Pero construir patrimonio da libertad.
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