Hay empresarios que construyen un negocio y hay quienes construyen una visión para detectar el siguiente. Fernando Chico Pardo pertenece al segundo grupo. A sus 74 años, el empresario mexicano atraviesa uno de los periodos más activos de su trayectoria, con inversiones que abarcan banca, aeropuertos, puertos y hotelería, y con una constante que ha acompañado su carrera durante más de tres décadas: saber reconocer una oportunidad y decidir cuándo ir por ella.
En los últimos 18 meses, esa capacidad se ha reflejado en movimientos de gran escala. ASUR concretó adquisiciones en aeropuertos de Estados Unidos y posteriormente sumó 20 terminales en Brasil, Ecuador, Costa Rica y Curaçao. A ello se añadió el acuerdo para adquirir una participación de 25% en Banamex y tomar el control del grupo financiero.
Pero detrás de las cifras hay una filosofía empresarial que resulta especialmente relevante: para Chico Pardo, identificar una oportunidad no significa simplemente invertir en ella. Significa entender el negocio, involucrarse, cuidar las finanzas, rodearse de buenos socios y tener la visión suficiente para esperar a que una empresa pueda crecer.
Esa forma de hacer negocios explica buena parte de una trayectoria que comenzó en la banca y la inversión y que hoy se extiende a algunos de los sectores más relevantes de la economía.
Una carrera construida alrededor de las oportunidades
Fernando Chico Pardo no se define por un solo sector. Su trayectoria ha pasado por la banca, inversión, infraestructura, aeropuertos, puertos y hotelería.
Después de dirigir Inbursa durante casi 15 años, fundó Promecap Sponsor en 1997, firma desde la que comenzó a invertir en empresas mexicanas con un fondo inicial de 250 millones de dólares.
En 2004 tomó el control de ASUR, entonces con el Aeropuerto de Cancún como principal activo. Posteriormente incursionó en el negocio portuario a través de Carrix y entró al sector hotelero mediante Tortuga Resorts y RLH Properties. Actualmente, junto con sus tres hijos, participa en estos negocios además de Banamex y otras inversiones.
Su hilo conductor, explica, no ha sido buscar deliberadamente un sector determinado, sino mantenerse cerca de las oportunidades y de las personas que las están generando.
Involucrarse para entender el negocio
Una de las ideas que más destaca en su filosofía empresarial es que invertir no significa permanecer al margen.
Chico Pardo se considera un socio activo. Esa visión lo llevó, por ejemplo, a involucrarse directamente en la operación del Aeropuerto de Cancún cuando adquirió el control de ASUR, aun cuando inicialmente no tenía experiencia operando un aeropuerto.
Su objetivo fue conocer la operación desde dentro y entender qué cambios podían ayudar a que la empresa creciera y mejorara. El resultado es significativo: cuando adquirió el aeropuerto, sus instalaciones recibían menos de 14 millones de pasajeros; con las nuevas adquisiciones de ASUR, la cifra superará los 130 millones este año.
La misma lógica está presente en otros de sus negocios. En el sector portuario, por ejemplo, plantea oportunidades de modernización y eficiencia para incrementar la capacidad de operación y atraer más visitantes a México.
Crecer, administrar bien y cuidar el riesgo
Para Chico Pardo, una empresa debe tener potencial de crecimiento, pero eso no es suficiente.
También considera fundamentales la eficiencia administrativa, el control de gastos y una estructura de capital saludable. Uno de sus principales consejos es evitar un nivel de deuda que termine quitándole a una empresa el tiempo necesario para que una buena idea pueda madurar.
Esta visión combina oportunidad con disciplina financiera: no se trata únicamente de encontrar un negocio atractivo, sino de tener la estructura necesaria para acompañar su crecimiento.
En su formación profesional identifica dos grandes influencias. Por un lado, Carlos Slim, a quien considera uno de los mejores empresarios que conoce y de quien aprendió sobre la combinación entre ingeniería, economía y análisis numérico. Por otro, George Soros, cuyo respaldo fue fundamental para la creación de su primer fondo y de quien tomó aprendizajes relacionados con el análisis de riesgos y la decisión de no tener miedo ante las oportunidades.
Banamex y una apuesta por México
Una de las operaciones más relevantes de su etapa reciente es Banamex.
La oportunidad llegó de manera inesperada, pero después de un análisis preliminar realizado junto con sus hijos, concluyeron que podía representar una gran oportunidad para la familia. El acuerdo con Citi avanzó en cuestión de semanas y posteriormente se consiguió el financiamiento necesario para concretar la operación.
Para Chico Pardo, el proyecto tiene además un componente que va más allá de los números. Habla de su aspiración de recuperar el orgullo de Banamex como banco nacional y como institución capaz de acompañar a las empresas mexicanas.
Esa visión también explica su apuesta por México. Asegura que invertir en el país tiene cierto componente de romanticismo, pero sostiene que, dejando de lado esa parte emocional, también ha sido la mejor inversión.
Hoy, además, comparte esta etapa empresarial con sus tres hijos, con quienes trabaja y comparte una visión de largo plazo. Para él, esa posibilidad representa uno de los mayores privilegios de su trayectoria.
La historia de Fernando Chico Pardo muestra que construir grandes empresas no necesariamente parte de tener todas las respuestas desde el principio. Su filosofía está más relacionada con observar, analizar, entender y actuar cuando aparece una oportunidad.
Y quizá una de sus principales lecciones para la nueva generación empresarial está precisamente ahí: mantener la mirada puesta en el futuro, pero involucrarse lo suficiente en el presente para saber qué hacer cuando la oportunidad llegue.
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