Chihuahua en el tablero del T-MEC: la apuesta que está ganando

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Mientras los negociadores de México y Estados Unidos se sientan a revisar el tratado comercial más importante de América del Norte, hay un estado que observa con más interés que nadie: Chihuahua. No porque tema perder, sino porque tiene mucho que defender.

Con exportaciones superiores a los 76 mil millones de dólares en 2025, el primer lugar nacional en ventas al exterior y una avalancha de inversión extranjera directa que no muestra señales de frenar, Chihuahua se ha convertido en el laboratorio más exitoso del T-MEC. Lo que pase en esas mesas de negociación no es solo política comercial —es el futuro de cientos de miles de familias chihuahuenses.

¿Qué es el T-MEC y por qué importa ahora más que nunca?

El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en vigor el 1 de julio de 2020 como sucesor del TLCAN. Modernizó las reglas del juego norteamericano: añadió disposiciones sobre economía digital, reforzó los derechos laborales en México, endureció las reglas de origen en la industria automotriz (exigiendo que el 75% del contenido regional de los vehículos provenga de la región), e incorporó normas ambientales más estrictas.

Pero lo más relevante ahora es esto: el tratado contemplaba una revisión formal en 2026. Sin embargo, las tensiones comerciales globales, la presión política estadounidense para proteger su industria doméstica y el creciente uso de México como plataforma de triangulación de productos asiáticos llevaron a que los tres países acordaran adelantar esa evaluación al segundo semestre de 2025.

El resultado podría cambiar las reglas del juego para miles de empresas mexicanas.

La negociación: lo que está sobre la mesa

El 28 y 29 de mayo de 2026 concluyó en la Ciudad de México la primera ronda formal de negociaciones para la revisión del T-MEC. La Secretaría de Economía la calificó de “saldo positivo”, aunque los temas en discusión son de enorme complejidad.

Los sectores prioritarios de esta primera ronda fueron:

  • Sector automotriz: las reglas de origen son el epicentro del debate. Estados Unidos quiere garantizar que los vehículos ensamblados en México usen más componentes fabricados en Norteamérica, reduciendo la participación de piezas asiáticas.
  • Acero y aluminio: la seguridad económica regional es un tema que ambas naciones buscan consolidar, generando certidumbre para las inversiones existentes.
  • Preservación del empleo exportador: uno de los objetivos centrales de México es garantizar que los acuerdos protejan los millones de puestos de trabajo vinculados al sector exportador.

Para llegar a esas negociaciones con posición sólida, México realizó en 2025 nada menos que 30 mesas de diálogo con sectores productivos. No se llegó improvisando.

La apuesta del gobierno de Claudia Sheinbaum es clara: el T-MEC no es opcional. No renovarlo o debilitarlo pondría en riesgo flujos comerciales cercanos a 800 mil millones de dólares anuales. En marzo de 2025, tras intensas negociaciones, ya se había evitado una escalada arancelaria que habría puesto en jaque intercambios por 839 mil millones de dólares. México también ha eliminado barreras comerciales no arancelarias en ciertos sectores como gesto de buena voluntad hacia Washington.

Chihuahua: el estado que vive del T-MEC

Si hay una entidad federativa que encarna mejor que nadie los beneficios del libre comercio en Norteamérica, esa es Chihuahua.

Los números hablan

En el primer trimestre de 2025, Chihuahua exportó 21,320 millones de dólares, un 27.5% más que el mismo período del año anterior, representando el 16% de todas las exportaciones manufactureras del país y desplazando a Coahuila del primer lugar nacional. Al cierre de 2025, las exportaciones totales del estado superaron los 76 mil millones de dólares, con el estado consolidándose como líder exportador de México. El 80% de esas exportaciones tienen como destino: Estados Unidos.

Los sectores que mueven a Chihuahua

Electrónica y tecnología — El gran motor. Solo en el primer trimestre de 2025, el rubro de equipo de cómputo, comunicación y componentes electrónicos representó el 55% de las exportaciones estatales, con un crecimiento anual de 77.8%. Ciudad Juárez concentra más de 320 plantas maquiladoras, principalmente en electrónica, automotriz y dispositivos médicos.

Automotriz — El sector históricamente más robusto. La industria automotriz es el principal empleador del programa IMMEX en Chihuahua, con más de 155 mil trabajadores distribuidos en más de 150 compañías. Ford Motor Company opera en la capital desde 1983 y ha producido más de 13.4 millones de motores. En los últimos años han llegado inversiones en componentes de iluminación, interiores y sensores para vehículos autónomos de empresas estadounidenses, canadienses, italianas y holandesas.

Aeroespacial — Chihuahua es uno de los tres principales clusters aeroespaciales de México, junto con Querétaro y Baja California. Empresas como Bell (helicópteros) y Honeywell (sistemas aeroespaciales) tienen presencia en el estado, aprovechando las ventajas logísticas para exportar rápidamente al mercado estadounidense.

Dispositivos médicos — Un sector en acelerado crecimiento, impulsado por la cercanía con el mercado estadounidense y la disponibilidad de mano de obra técnica calificada.

Inversión extranjera directa

Durante 2023, Chihuahua acumuló cerca de 1,500 millones de dólares en IED, posicionándose entre los principales destinos de inversión del país. En el segundo trimestre de 2024, lideró a nivel nacional la captación de nueva IED con 251.2 millones de dólares, provenientes de al menos 12 anuncios de proyectos que generaron más de 7,500 empleos.

El nearshoring: la gran oportunidad histórica

El reordenamiento de las cadenas de suministro globales —consecuencia de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China— está favoreciendo a México de manera significativa. Desde 2022, más de 400 empresas internacionales han anunciado reubicaciones de producción de Asia a México. Chihuahua, junto con Nuevo León, Coahuila y Querétaro, registra tasas de ocupación industrial superiores al 96%.

El Banco Interamericano de Desarrollo estima que el nearshoring podría añadir 35 mil millones de dólares anuales a las exportaciones de México hasta 2027. Chihuahua está posicionada para capturar una porción significativa de esa cifra, gracias a su infraestructura, su fuerza laboral y, sobre todo, su frontera compartida con Texas y Nuevo México —la más extensa entre México y Estados Unidos.

La alianza México-EE.UU.: más allá del comercio

La relación entre México y Estados Unidos en el marco del T-MEC trasciende las cifras. Es una alianza de interdependencia productiva donde los tres países de América del Norte construyen juntos cadenas de valor verticalmente integradas, reduciendo su dependencia de bloques comerciales asiáticos.

En el sector automotriz, solo en Estados Unidos la industria emplea directamente a 9.7 millones de personas. En México, impacta en la vida de 20 millones. Las plantas de Chihuahua no compiten con las de Detroit —las complementan. Un motor ensamblado en la capital del estado puede terminar en una camioneta fabricada en Michigan. Eso es integración regional real.

El embajador estadounidense ha señalado que las relaciones económicas y comerciales con México seguirán fortaleciéndose, aunque no sin tensiones. México llega a la mesa de negociación bajo presión, con aranceles unilaterales estadounidenses que afectan sectores clave como el automotriz y el acero. La política comercial de Washington ha sido ambivalente, pero la interdependencia económica es demasiado profunda para romperla.

Los retos que Chihuahua no puede ignorar

No todo es color de rosa. El estado enfrenta desafíos estructurales que podrán definir si las ventajas actuales se consolidan o se erosionan:

Infraestructura financiera: el nearshoring necesita liquidez. Las empresas que llegan requieren capital de operación ágil, y la banca tradicional no siempre está a la altura del ritmo de crecimiento industrial.

Energía: la transición hacia energías renovables es una necesidad tanto ambiental como competitiva. Las empresas internacionales cada vez más exigen garantías de abastecimiento energético limpio.

Reglas de origen: si la revisión del T-MEC endurece los requisitos de contenido regional en el sector automotriz, algunas plantas chihuahuenses tendrán que reorganizar sus cadenas de suministro. Será costoso a corto plazo, pero puede abrir oportunidades para proveedores locales a mediano plazo.

¿Qué sigue?

Si el T-MEC se renueva —como todo indica que ocurrirá, dado que no renovarlo es una opción que ninguno de los tres países puede permitirse— Chihuahua entrará en una nueva fase de su desarrollo industrial. Las reglas pueden cambiar, los aranceles pueden ajustarse, pero la geografía no miente: estar en la frontera más activa de América del Norte, con infraestructura consolidada, mano de obra calificada y décadas de cultura manufacturera, es una ventaja que ningún tratado puede quitarle al estado.

El T-MEC se está renegociando en salas de conferencias en Washington y Ciudad de México. Pero el resultado se va a sentir en las plantas de Ciudad Juárez, en los parques industriales de la capital, en los salarios de los trabajadores de Delicias.

Chihuahua no es un espectador pasivo de este proceso. Es uno de sus protagonistas más importantes.

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