Por Jorge Cruz Camberos
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, dijo algo que debería llenarnos de orgullo, pero también ponernos a trabajar: “Chihuahua es el secreto mejor guardado de México”.
La frase surgió durante la renovación del hermanamiento entre Chihuahua capital y El Paso, encabezada junto con el alcalde Marco Bonilla y acompañada por Alejandra Chávez y Cinthia Cano pero un hermanamiento no puede quedarse en una fotografía, una ceremonia o un documento firmado.
Tiene que convertirse en negocios, turismo, inversión, conectividad y oportunidades para nuestra gente. Porque Chihuahua no debe verse como una ciudad aislada en el norte de México. Somos parte de una región económica mucho más grande: El Paso–Juárez–Chihuahua. Ahí está nuestra verdadera ventaja.
El Paso nos conecta con el mercado de Estados Unidos. Juárez aporta una de las plataformas manufactureras más importantes de Norteamérica. Chihuahua capital suma talento, universidades, ingeniería, servicios y una industria cada vez más especializada.
Por separado somos ciudades importantes. Juntas podemos convertirnos en una de las regiones más competitivas de América del Norte pero para lograrlo tenemos que aprender a trabajar como región.
Necesitamos una agenda compartida de promoción económica, mejores conexiones aéreas y terrestres, encuentros permanentes entre empresarios, universidades y gobiernos, así como una estrategia común para atraer inversión, visitantes y talento.
También debemos entender algo que el alcalde Johnson conoce bien por su trayectoria empresarial: las ciudades que prosperan son las que facilitan la inversión.
Chihuahua tiene que consolidarse como una ciudad verdaderamente pro negocio. Una ciudad donde abrir una empresa sea sencillo, donde los trámites acompañen y no estorben, donde el talento encuentre oportunidades y donde quien quiera invertir reciba una respuesta clara: aquí sí queremos que te vaya bien.
Tenemos ubicación, industria, talento y una relación histórica con Texas. Lo que nos ha faltado es contar nuestra historia juntos y salir a competir como una sola región. Si Chihuahua es el secreto mejor guardado de México, llegó el momento de dejar de ser un secreto.
El hermanamiento con El Paso debe ser mucho más que un gesto diplomático. Puede ser el inicio de una alianza económica moderna que también integre a Ciudad Juárez y nos permita presentarnos ante el mundo como lo que realmente somos: el corazón productivo del norte de México y la puerta natural hacia Estados Unidos. La firma ya está. Ahora hay que convertirla en resultados.
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