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La apuesta por seguridad que impulsa el desarrollo estatal

De ingeniero a estratega de seguridad pública

En el séptimo capítulo de Diálogos por Chihuahua, impulsado por Coparmex con el presidente de Coparmex Chihuahua, Jorge Treviño y vicepresidente Delgado del eje Estado Democrático y de Derecho de Coparmex en un estado donde la seguridad es uno de los temas más sensibles, la historia de Gilberto Loya Chávez, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Chihuahua no comienza en la política, sino en la toma de decisiones personales. Nacido en Delicias y criado en La Cruz, su formación como ingeniero electromecánico en Ciudad Juárez apuntaba a una trayectoria distinta. Sin embargo, desde joven comenzó a involucrarse en la Policía Municipal, lo que con el tiempo se convirtió en una carrera de más de 27 años dentro del ámbito de la seguridad. Entre la ingeniería y la vocación de servicio, eligió esta última, una decisión que marcaría su vida profesional.

A lo largo de su trayectoria, ha ocupado cargos clave en Chihuahua, Puebla y a nivel federal, especializándose en análisis, inteligencia y planeación. Esa formación técnica ha influido directamente en su visión actual: entender la seguridad no únicamente como reacción, sino como un sistema que debe diseñarse, medirse y evolucionar constantemente.

El lado personal de una responsabilidad pública

Más allá del cargo, Loya reconoce que uno de los mayores retos de su posición no está en la operación, sino en el impacto personal y familiar. El ejercicio de la seguridad pública implica vivir con restricciones constantes: pérdida de privacidad, movilidad limitada y la imposibilidad de estar presente en momentos importantes con su familia. En particular, menciona el impacto en sus hijos, quienes deben adaptarse a un entorno distinto al de cualquier otro joven, especialmente en una etapa como la adolescencia.

Lejos de romantizar su labor, subraya que el verdadero sacrificio recae en su entorno cercano. Sin embargo, también reconoce que este camino ha sido posible gracias al respaldo de su esposa y al entendimiento familiar de que su trabajo forma parte de un proyecto compartido, en el que todos están involucrados de una u otra forma.

Instituciones por encima de personas

Uno de los ejes centrales de su visión es la construcción de instituciones sólidas que funcionen independientemente de quién esté al frente. Desde su experiencia en el municipio de Chihuahua, donde participó en la reconstrucción de una corporación debilitada, hasta su actual rol a nivel estatal, su enfoque ha sido el mismo: diseñar sistemas que respondan por sí mismos.

Esto implica desarrollar protocolos, fortalecer capacidades operativas y apostar por la inteligencia como herramienta principal. El objetivo, explica, es que cualquier ciudadano que requiera apoyo reciba una respuesta estandarizada, sin importar su contexto. En ese sentido, la seguridad debe dejar de depender de decisiones individuales para convertirse en un servicio institucional confiable y constante.

Seguridad como base del desarrollo

Para Loya, la seguridad no puede analizarse de forma aislada. Su impacto va más allá de la disminución del delito y se traduce directamente en condiciones de desarrollo económico y social. Un ejemplo claro es el caso de una mina en la región de Parral que enfrentaba el riesgo de cerrar debido a la operación de grupos delictivos que explotaban ilegalmente el sitio.

Tras intervenir y desarticular esta actividad, la mina continuó operando, generó nuevas inversiones en la comunidad, incluyendo la construcción de un centro de desarrollo cultural. Este tipo de casos, señala, evidencian cómo la seguridad puede detonar oportunidades, transformar entornos y ofrecer nuevas perspectivas de vida para las comunidades.

El riesgo de empezar de cero cada sexenio

Uno de los puntos más críticos en su análisis es la falta de continuidad en las políticas públicas en México. Considera que la práctica de reinventar estrategias cada seis años limita el desarrollo institucional y frena el aprovechamiento de lo ya construido. En el caso de la seguridad, esta dinámica resulta especialmente perjudicial, ya que impide consolidar avances y genera retrocesos innecesarios.

Su postura es clara: más que cambios constantes, se requiere una visión de largo plazo que permita fortalecer las bases existentes y evolucionarlas. En este sentido, destaca la importancia de generar políticas públicas que sean difíciles de desmantelar, no por imposición, sino por su efectividad y valor para la sociedad.

Un momento clave para Chihuahua

Desde su perspectiva, Chihuahua atraviesa una etapa de oportunidad que no se había presentado en años recientes. Las condiciones actuales en materia de seguridad, inversión e infraestructura han generado una plataforma que permite pensar en proyectos de mayor alcance, incluyendo iniciativas de megainfraestructura y esquemas de colaboración entre el sector público y privado.

Sin embargo, advierte que este momento debe ser aprovechado con responsabilidad. El reto es impulsar nuevos proyectos, garantizar que las bases construidas se mantengan y evolucionen. Para ello, considera fundamental la participación activa de todos los sectores, desde el gobierno hasta la iniciativa privada y la sociedad civil.

Más allá de las cifras: el reto de la seguridad en México

Al abordar el tema de la incidencia delictiva a nivel nacional, Loya plantea una reflexión importante sobre la forma en que se interpretan los datos. Señala que no es posible analizar la reducción de homicidios sin considerar el comportamiento de las desapariciones, ya que ambas variables están profundamente relacionadas.

Más allá de los números, enfatiza el impacto humano detrás de cada caso. Mientras un homicidio representa una pérdida inmediata, una desaparición implica un sufrimiento prolongado para las familias, quienes enfrentan incertidumbre constante. Por ello, insiste en la necesidad de trabajar con datos precisos y transparentes, evitando cualquier intento de maquillar la realidad, ya que esto comprometería la efectividad de las políticas públicas.

Educación y competitividad global

Otro de los temas que destaca es la educación, particularmente su preocupación por el rumbo que está tomando en el país. Desde su experiencia en el sistema público, reconoce el compromiso de los docentes, pero cuestiona los cambios en los contenidos educativos, especialmente la disminución en el enfoque hacia el razonamiento lógico y las matemáticas.

En un entorno globalizado, advierte, los estudiantes mexicanos no compiten a nivel local, sino a escala internacional. Por ello, considera fundamental fortalecer la educación como un pilar estratégico para el desarrollo del país, asegurando que todos los estudiantes cuenten con las herramientas necesarias para enfrentar los retos del futuro.

Tecnología e innovación en seguridad

La apuesta por la tecnología es otro de los elementos clave en su gestión. A través de la Plataforma Centinela, el estado ha desarrollado un sistema de seguridad basado en inteligencia artificial que permite mejorar la capacidad de respuesta y anticipación ante incidentes.

Este modelo ha sido reconocido a nivel internacional, destacando su aplicación en el ámbito policial. Sin embargo, más allá de los premios, Loya subraya que el verdadero valor de esta herramienta radica en su capacidad para fortalecer la operación diaria y ofrecer mejores resultados a la ciudadanía.

El papel clave del sector empresarial

Finalmente, destaca la importancia de la participación del sector empresarial y la sociedad civil en la construcción de políticas públicas efectivas. En Chihuahua, señala, existe una cultura de colaboración que combina exigencia con apoyo, lo que permite generar mejores resultados.

El empresariado actúa como un observador, como un actor activo en la definición, seguimiento y continuidad de las estrategias. En este sentido, su papel es fundamental para garantizar que los avances logrados no se pierdan con los cambios de administración.

Construir para trascender

La trayectoria y visión de Gilberto Loya reflejan una apuesta clara: construir instituciones sólidas que trasciendan personas y periodos de gobierno. En un contexto donde la inmediatez suele dominar la toma de decisiones, su enfoque pone énfasis en la planeación, la continuidad y la responsabilidad compartida.

Chihuahua se encuentra, según su visión, en un punto de inflexión. Las condiciones actuales ofrecen una oportunidad real de crecimiento y desarrollo, pero su consolidación dependerá de la capacidad de mantener y fortalecer lo que ya se ha construido. En ese sentido, el reto no es menor: se trata de pasar de soluciones temporales a estructuras duraderas que permitan garantizar seguridad, competitividad y bienestar a largo plazo.

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