En un entorno donde la información viaja más rápido que nunca —y muchas veces sin filtros ni verificación— la planeación estratégica dejó de ser únicamente una herramienta administrativa para convertirse en una brújula que permite a las organizaciones reaccionar, adaptarse y mantener claridad en medio del caos.
Para este referente de la industria minera, la estrategia sigue teniendo el mismo objetivo de siempre: marcar el rumbo. Sin embargo, reconoce que el contexto actual obliga a las empresas a considerar muchos más factores que antes, especialmente en temas de comunicación y manejo de información.
“La planificación estratégica es la base porque te marca el rumbo hacia dónde vas. Define tu corto, mediano y largo plazo, pero además permite alinear a toda la organización hacia un mismo objetivo”, explicó.
Aunque considera que muchos de los riesgos operativos siguen siendo similares a los de hace años, asegura que lo que cambió radicalmente fue la velocidad con la que fluye la información y el impacto que tiene la desinformación.
“La información fluye mucho más rápido que antes. Incluso muchas veces la información informal o falsa circula más rápido que la oficial, y eso puede generar descontrol”, señaló.
Ante este escenario, sostiene que las organizaciones deben aprender a comunicar con rapidez, claridad y responsabilidad. Para él, la planeación estratégica ya no puede separarse de la comunicación.
“Hoy la estrategia tiene que ir completamente ligada a cómo comunicamos los mensajes clave y cómo reaccionamos ante la información que recibimos. Todos debemos ser responsables con el manejo de la información y buscar siempre fuentes oficiales”.
Seguridad: no es un área, es una forma de trabajar
En industrias de alta exigencia como la minería, la presión por resultados suele convivir con temas críticos como la seguridad y la sostenibilidad. Sin embargo, lejos de ver estos elementos como objetivos separados, considera que la seguridad debe formar parte natural de cada proceso.
“La seguridad no es algo independiente; es la manera en la que haces las cosas”, afirmó.
Desde su visión, cuando una actividad se realiza correctamente, la seguridad ya está implícita en cada paso. Solo cuando no existen procedimientos claros o hay incertidumbre sobre cómo ejecutar una tarea, la seguridad entra como guía para establecer lineamientos.
“Cada actividad debe hacerse bajo una manera correcta de operar. La seguridad es intrínseca a cada tarea”.
Asegura que este enfoque también es clave para mejorar los indicadores dentro de la industria, pues transforma la seguridad en cultura y no únicamente en supervisión.
El valor de no olvidar de dónde vienes
Al preguntarle qué lo convierte en una persona referente, su respuesta no estuvo relacionada con cargos, resultados o reconocimientos, sino con algo mucho más simple: mantener la esencia.
“No perder de vista lo que te hizo, lo que te creó. Saber de dónde vienes y mantener tus principios”.
También destacó la importancia del trato humano dentro de cualquier organización y la necesidad de reconocer constantemente el trabajo bien hecho.
“La gente hace muchas más cosas buenas que malas. Hay que reforzar lo bueno y saber corregir cuando algo está mal, pero sin ofender ni menospreciar a las personas”.
Para él, cualquier persona puede convertirse en un referente positivo cuando entiende que liderar también implica impulsar el crecimiento de los demás.
“Todos podemos influir positivamente en la vida de alguien más”.
















