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¿Canadá se está alejando de Norteamérica? México podría terminar siendo más importante para Estados Unidos

Por Jorge Cruz Camberos

Canadá está volteando hacia Europa justo cuando el T-MEC atraviesa uno de sus momentos más inciertos. Parece una historia entre Ottawa, Washington y Bruselas pero para Chihuahua puede convertirse en una de las conversaciones económicas más importantes de los próximos años. Algo extraño está pasando en Norteamérica. Canadá, uno de los socios económicos más cercanos de Estados Unidos, está buscando una relación mucho más profunda con Europa.

Esta semana, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso explorar que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea. La figura todavía no existe jurídicamente y nadie ha definido exactamente qué significaría pero el mensaje político es mucho más grande que el tecnicismo. Canadá está buscando un Plan B. Y si eso avanza, la pregunta para nosotros es inevitable: ¿dónde deja eso a México?

Canadá no se está saliendo del T-MEC… todavía

Aquí hay que tener cuidado. Canadá no ha anunciado que quiera abandonar el T-MEC. De hecho, la investigación disponible advierte expresamente que interpretar el acercamiento europeo como una salida canadiense sería ir más allá de los hechos conocidos pero tampoco estamos viendo una simple fotografía diplomática.

Canadá envía cerca del 72% de sus exportaciones a Estados Unidos y está explorando con Europa temas que incluyen energía, fertilizantes, satélites, cables submarinos y centros de datos. Eso significa que uno de los tres integrantes de Norteamérica está intentando reducir su dependencia del mercado estadounidense. Y ahí empieza lo interesante para México.

México podría volverse todavía más estratégico

Si Canadá comienza a construir una segunda gran avenida económica hacia Europa, Estados Unidos seguirá necesitando cadenas de suministro cercanas, competitivas y profundamente integradas a su industria. Y al sur tiene a México. No significa que automáticamente ganaremos pero sí puede abrir una ventana.

México tiene algo difícil de sustituir: frontera con Estados Unidos, una enorme plataforma manufacturera, costos competitivos, décadas de integración industrial y cadenas productivas construidas alrededor del mercado estadounidense. Y dentro de México, pocos estados representan esa integración como Chihuahua. Automotriz. Electrónica. Aeroespacial. Dispositivos médicos. Manufactura avanzada. Aquí no hablamos de nearshoring como una presentación de PowerPoint. Llevamos décadas haciéndolo pero tampoco deberíamos engañarnos Hay otra cara de esta historia.

Si Canadá está buscando alternativas porque considera peligroso depender demasiado de Estados Unidos, Chihuahua debería por lo menos mirar ese movimiento por el retrovisor. Porque nosotros tenemos exactamente esa dependencia. Nuestra economía industrial está profundamente ligada al mercado estadounidense. Por eso cualquier fricción importante dentro del T-MEC golpea directamente la certidumbre de sectores como automotriz, electrónica, semiconductores y aeroespacial.

La respuesta, sin embargo, no debería ser alejarnos de Estados Unidos. Sería absurdo. Nuestra prioridad económica debe seguir siendo Norteamérica. Lo inteligente es hacer dos cosas al mismo tiempo: profundizar nuestra integración con Estados Unidos y comenzar a construir más opciones hacia el resto del mundo.

Chihuahua tiene una oportunidad muy concreta

Mientras Canadá mira hacia Europa, México también está actualizando su relación comercial con la Unión Europea. Ahí Chihuahua debería moverse. Buscar inversión europea que quiera fabricar desde México para Estados Unidos. Desarrollar proveedores locales capaces de vender dentro de toda Norteamérica. Invertir en trazabilidad y reglas de origen. Y posicionar a Chihuahua como uno de los lugares más seguros del continente para construir una cadena de suministro estadounidense. Porque quizá la competencia que viene ya no será solamente: ¿quién atrae la siguiente fábrica? Será: ¿en quién puede confiar Estados Unidos para fabricar lo que ya no quiere depender de Asia para producir? Ahí Chihuahua tiene mucho que decir. Canadá está moviendo sus fichas. Estados Unidos está moviendo las suyas.

Europa también. No sabemos todavía hasta dónde llegará este reacomodo pero sería un error verlo desde Chihuahua como una noticia internacional más. Porque si Norteamérica realmente comienza a reordenarse, México podría terminar siendo más importante para Estados Unidos, no menos.

Y Chihuahua debería prepararse para aprovecharlo. Nuestro futuro sigue estando profundamente ligado a Estados Unidos. La diferencia es que ahora tenemos que lograr algo más ambicioso: convertirnos en el socio que Estados Unidos no pueda darse el lujo de reemplazar.

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