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Redefine valor estratégico del capital humano

Por Jorge Cruz Camberos

En la conversación pública de Chihuahua hay algo que repetimos mucho, pero ejecutamos poco: que el talento es la clave del desarrollo. La realidad es más incómoda. No basta con formar talento; hay que alinearlo con la economía que queremos construir.

Ahí es donde instituciones como el INADET y CENALTEC se convierten en la verdadera arma secreta del estado. Mientras otras regiones siguen apostando a modelos tradicionales, Chihuahua tiene la oportunidad de consolidar un sistema de educación técnica conectado directamente con la industria. No es menor: en un contexto de nearshoring, la velocidad para formar talento especializado es, muchas veces, el factor que define dónde aterriza una inversión.

Pero no podemos quedarnos en lo técnico. Desde DESEC se ha impulsado de la mano de Alejandro Lara como su Presidente, la creación de la Vicepresidencia de Talento y Educación, precisamente para darle seguimiento puntual a una agenda que es crítica: el inglés como herramienta de competitividad. El trabajo coordinado con la Secretaría de Educación, encabezada por Hugo Gutiérrez, y el impulso operativo de Guillermo Márquez, marcan un punto de inflexión. Sin inglés, simplemente estamos fuera del juego global.

Además, hoy contamos con algo que antes no teníamos: información estratégica. El trabajo con Marcela Escobari, del Brookings Institution, busca responder una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos enseñando lo que realmente se necesita? Porque formar profesionistas sin demanda es un lujo que no podemos seguir pagando. Necesitamos carreras alineadas a sectores como manufactura avanzada, semiconductores, logística, tecnologías de información y energías.

Y hay otro punto que suele ignorarse: los oficios. Soldadores certificados, electricistas industriales, técnicos en automatización, especialistas en mantenimiento, operadores CNC, plomeros calificados. Son perfiles críticos que hoy escasean y que pueden definir la competitividad de una ciudad. Revalorar estos caminos no es un retroceso; es estrategia.

La inteligencia artificial viene a acelerar esta discusión. No es una amenaza en sí misma, pero sí una advertencia: los sistemas educativos que no se adapten, se vuelven irrelevantes. Chihuahua tiene que anticiparse, no reaccionar.

Si queremos ir más allá, necesitamos conectar esta agenda con turismo y desarrollo económico. Convertir a Chihuahua en el hub más importante de educación técnica del país no es una idea aspiracional; es una ruta viable. Pero implica también construir una ciudad atractiva: con calidad de vida, oferta cultural, movilidad y espacios públicos que permitan atraer y retener talento.

La competitividad ya no se mide sólo en inversión. Se mide en talento. Y el talento no llega solo, se construye… o se va.

Chihuahua tiene todo para liderar esta conversación. La pregunta es si estamos listos para hacerlo en serio.

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