Por Jorge Cruz Camberos
Chihuahua lleva años queriendo una armadora de vehículos ligeros. Tenemos una industria automotriz enorme. Fabricamos componentes que terminan en vehículos de algunas de las marcas más importantes del mundo. Tenemos talento, proveedores, parques industriales y una frontera privilegiada con Estados Unidos. Pero el auto completo sigue sin fabricarse aquí. GAC tampoco parece que será esa armadora.
La automotriz china confirmó que comenzará a ensamblar vehículos en México durante el último trimestre de 2026. Lo curioso es que todavía no ha dicho públicamente dónde. Y detrás de ese silencio hay una historia interesante para Chihuahua.
GAC busca algo diferente
GAC no necesariamente está buscando cientos de hectáreas para construir una gigantesca planta desde cero. Su plan inicial contempla un esquema SKD: vehículos parcialmente armados que llegan a México para terminar aquí su ensamble. Eso permite aprovechar infraestructura existente, reducir la inversión inicial y comenzar a producir mucho más rápido. En los últimos meses se han mencionado opciones en Jalisco, Aguascalientes y Morelos. También ha circulado la posibilidad de una alianza con Honda en El Salto, Jalisco.
Hasta ahora, la empresa no ha confirmado públicamente su ubicación definitiva pero Chihuahua prácticamente no apareció en esa conversación. La reacción fácil sería decir:
“Otra armadora que perdimos”. Yo creo que sería una lectura equivocada.
Chihuahua juega otro partido
La estrategia anunciada por GAC tiene una frase que explica mucho: “In Mexico, for Mexico”. Producir en México para vender principalmente en México. Si ese es el objetivo, instalarse cerca del centro del país tiene lógica. Desde ahí es mucho más eficiente distribuir vehículos hacia los principales mercados nacionales. Chihuahua fue construido industrialmente bajo otra lógica. La nuestra es hacia el norte.
Durante décadas desarrollamos talento, infraestructura y cadenas de suministro pensando en producir en México para competir en Estados Unidos. Esa diferencia importa. Porque no toda inversión automotriz que llega a México necesariamente debería llegar a Chihuahua pero tampoco deberíamos conformarnos con esa explicación. Entonces, ¿por qué seguimos sin una armadora? Esta es la pregunta que me parece mucho más interesante. Chihuahua tiene una de las industrias de autopartes más importantes del país.
Tenemos proveedores internacionales, mano de obra especializada, experiencia manufacturera y conexión directa con Estados Unidos. Entonces, ¿qué nos falta?. Tal vez la discusión no debería ser solamente cómo atraer una armadora. Debería ser qué tipo de armadora podemos realmente ganar. Porque competir contra el Bajío por una planta cuyo principal mercado será el centro de México probablemente no sea nuestra mejor apuesta pero competir por una planta cuyo mercado natural sea Norteamérica es una historia completamente diferente.
La siguiente ola puede cambiar el mapa
Hoy GAC está pensando en ensamblar vehículos para México pero las estrategias industriales cambian. ¿Qué pasará cuando una empresa asiática busque producir desde México para integrarse realmente a las cadenas productivas de Norteamérica? Entonces empiezan a pesar otros factores. La distancia con Estados Unidos. Los cruces fronterizos. La proveeduría. El talento. La energía. La logística. Y, sobre todo, la capacidad de cumplir con las reglas comerciales que permitan competir dentro de Norteamérica. En ese escenario Chihuahua deja de estar lejos del mercado. Chihuahua está en la puerta del mercado.
No necesitamos ganar todas
Creo que a veces cometemos un error en desarrollo económico: medir nuestro éxito por el número de anuncios que logramos atraer. No funciona así. Una estrategia inteligente también significa saber qué inversiones perseguir y cuáles no. GAC probablemente no era la armadora que Chihuahua podía ganar hoy pero su decisión debería servirnos para hacer la pregunta incómoda: ¿Qué tendría que tener Chihuahua listo para ganar la siguiente? Capacidad industrial disponible. Energía suficiente. Proveedores preparados. Mejor infraestructura fronteriza. Talento. Incentivos inteligentes. Y, sobre todo, una estrategia clara de qué tipo de fabricantes queremos atraer.
Porque Chihuahua lleva muchos años esperando una armadora de vehículos ligeros. Tal vez el objetivo no debería ser seguir esperando. Debería ser identificar desde hoy cuál es la armadora que sí hace sentido para Chihuahua, qué necesita para venir y empezar a trabajar antes de que anuncie que está buscando dónde instalarse. GAC probablemente no será esa. La siguiente sí podría serlo.
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